Las elites hablan entre si. Primero,

por vanidad: somos dioses porque tenemos

aunque no seamos a imagen del omnisapiente.

Luego hablan para complicidades y otros horrores.

Y en tercero se pronuncian. Para prostituir

o enterrar algún desobediente…

Todo poder conlleva muertes, apropiaciones ajenas

y traiciones por odio o miedo… 

Pablo Hughes Reyes (Uruguay 1946).

Las Tres anclas de la pobreza.

Uno crece con el catecismo de un Dios sabio, poderoso

y siempre presente. Pero la iglesia niega esas divinas cualidades

actuando al contrario consolidando 

pobrezas acumulando poder, dinero, territorios y haciendo negocios

con los apóstoles de Lucifer en complicidad

con los elegidos de Jerusalén prostituidos prostituyendo

prestando privilegiadamente dinero endeudando pueblos y familias

para someter a la sociedad sentados guardando silencio en la mesa 

con los apóstatas de la democracia y los usureros calvinistas, luteranos

y católicos de la globalización

acusando de pecadores a sus hermanos

de la casa del Padre celestial

enviando como herejes a la hoguera a hijos de Dios que no hablaban el mismo idioma, que

eran buenos, que ni sabían leer y corrompidos ahora

con el catecismo del diezmo y las tasas de interés ven solo que la iglesia

es una cosa y  Dios otra muy diferente desde 1750

cuando desobedeciendo a Dios permitieron que el dinero

bebiera el cáliz de sangre de la concentración de la riqueza

arrodillados ante la hostia del capital incitando desde

el pulpito sin caridad la creación de mas pobres, iletrados y con hambre

rezando en la biblia del endeudamiento…