Las elites hablan entre si. Primero,

por vanidad: somos dioses porque tenemos

aunque no seamos a imagen del omnisapiente.

Luego hablan para complicidades y otros horrores.

Y en tercero se pronuncian. Para prostituir

o enterrar algún desobediente…

Todo poder conlleva muertes, apropiaciones ajenas

y traiciones por odio o miedo… 

Pablo Hughes Reyes (Uruguay 1946).