Estruendos musicales con distorsión de guitarra, ritmos acompasados por el golpeteo de una batería que suena fuerte, las siluetas enfundadas en vestimenta negra de piel y botas militares, se agolpan entre sí en una danza disonantemente cadenciosa al compás de una canto gutural, entre el choque de los cuerpos algunos caen para pronto encontrar unas manos que revelan que aquél ritual se da en un ambiente consensuado de fraternidad.

 


espadas