El secretario federal de Seguridad, Alfonso Durazo, parece haber asumido, tarde pero aún a tiempo, que la guerra (“de Calderón”) que el gobierno se ha resistido a mantener contra la delincuencia no solo persiste, sino debe afrontarla el gobierno que venía pregonando abrazos en lugar de balazos.

Lo menos que puede uno reconocerle al fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, es su acierto en el reproche a quienes, desde el equipo de mayor confianza del presidente de la República, balconean persecuciones contra eventuales infractores de la ley, violentando su derecho al debido proceso.

Que los ediles de las 12 juntas auxiliares de Tehuacán decidieron estar preparados para este lunes de Jornadas Ciudadanas y se reunieron para escribir un pliego petitorio con las necesidades prioritarias en sus comunidades.

En una de las escenas más poderosas de Los hermanos Karamazov, Dostoievski presenta a un Jesús que regresa a este mundo y resulta, por supuesto, condenado a muerte.

l martes de la semana pasada en que Genaro García Luna acababa de ser detenido en Texas, la Fiscalía General de la República cometió la imprudencia de informar que ese mismo día empezaba a integrar lo que no servirá para nada: una carpeta de investigación con el fin de que, cuando termine de integrarse, “se le solicitará al Juez de Control competente la orden de aprehensión con fines de extradición en contra de esta persona...”.

Es improbable que lo haya hecho, pero el presidente de la sección instructora de la Cámara de Diputados, Pablo Gómez, puede todavía hoy lunes honrar su palabra y tramitar lo necesario para que mañana su ex correligionaria Rosario Robles enfrente a sus inquisidores.

Al informar que la señora fue notificada el lunes de la semana pasada, el legislador dijo que se le emplazó “para comparecer personalmente o por escrito” ante esa instancia que pretende inhabilitarla hasta por 20 años (adicionales a los 10 que le aplicó ya la Función Pública) para trabajar en el servicio público.

—¿Ya supiste lo del juicio político? —le preguntó en la cárcel mi compañera Lourdes Mendoza “justo un día después de que en la Cámara de Diputados aprobaran comenzar un juicio político en su contra”.

—Sí, y buscaré que me dejen ir a la Cámara a defenderme, como marca el debido procedimiento.

Ante reporteros, Gómez aseguró que, en caso de que la ex funcionaria decidiera asistir a San Lázaro, la Cámara solicitará al juez (Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, el sobrino cómodo de la diputada Dolores Padierna) dictar las medidas conducentes para garantizar la presencia de Robles en el recinto legislativo.

Esta nueva humillación a la única persona bajo proceso por la llamada estafa maestra tiene como pretexto el presunto desvío de recursos federales cuando la señora fue titular de las secretarías de Desarrollo Social, primero, y Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, en el sexenio peñanietista.

Asesinada la respetable tradición del circo por la estulta prohibición de exhibir animales, será en la pista de la Cámara de Diputados donde se ofrecerá un entretenido espectáculo de compensación, con la exposición de una sarta de calumnias y vaguedades como las que el propio Gómez anticipó al contar que, “en su primera reunión para analizar el expediente, la sección instructora acordó solicitar a diversas secretarías de la administración pública federal, universidades públicas y a la Auditoría Superior de la Federación copias certificadas o archivos físicos de las actuaciones relacionadas con los desvíos de recursos públicos imputados a la ex secretaria”.

La petición es por demás insensata, ya que no existe un solo señalamiento que involucre a Rosario Robles en saqueo alguno. —¿Te arrepientes de haberte presentado? —le preguntó Lourdes (El Financiero, 4 de diciembre).

—No, porque soy inocente y, si no me presentaba, hubiera aceptado mi culpabilidad; dos, porque a mí me acusan de omisión, no de habérmelo robado; y tres, porque creo en la presunción de inocencia y el debido proceso, y yo no lo estoy violentando.

Aquí aplicaría el dicho de Benito Juárez: ‘a los amigos, justicia y gracia, a los enemigos, justicia a secas’. La columnista recuerda que la acusación contra Robles no ameritaba prisión preventiva, se presentó voluntariamente en dos ocasiones ante el juez y, de los 11 implicados en la estafa maestra, “es la única que está en la cárcel…”.

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Fuente: http://bit.ly/2YEyZ9q

a embestida moreniana contra los organismos autónomos del Estado, reactivada inmediatamente después del asalto a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, tiene ahora en la mira al Instituto Nacional Electoral con el escamoteo de recursos presupuestales, la amenaza de que la presidencia del Consejo General se acomode a los relevos políticos de cada trienio y, el año próximo, con la imposición de cuatro consejeros de quinta que se acomoden a los designios de la cuarta.

En tanto se ventila en las instancias implicadas la controvertida presidencia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Rosario Piedra Ibarra tiene la mejor oportunidad para demostrar genuina voluntad de actuar con independencia y no como activista devota de la cuarta transformación: darle continuidad a la recomendación 29 de 2019 sobre la cancelación del Programa de Estancias Infantiles y a la reacción jurídica de la propia CNDH a la fulminante descalificación que le propinaron las dependencias aludidas y el propio presidente de la República.

El planteamiento de una sensata inquietud en el salón de la Tesorería de Palacio Nacional provocó antier gran revuelo en el ciberespacio. Se gestó el hashtag #PrensaChillona donde miles de ignorantes xenófobos pusieron el grito en el cielo por la participación de activistas y comunicadores españoles en la mañanera presidencial de ese día.

El mismo 23 de octubre en que me ocupé de la bochornosa participación de “periodistas patito” en las conferencias tempraneras del presidente Andrés Manuel López Obrador, el aludido Marco Olvera subió a Twitter una carta de la que me enteré días después (no uso las “benditas” redes sociales) gracias a que no faltan quienes me participan de cosas que circulan en el vecindario cibernético y que quizá me interesen.