Los científicos han logrado importantes avances para sintetizar una sustancia que fabrican de forma natural los bulbos de la crocosmia.

 

Los metabolitos vegetales –es decir, las sustancias generadas por los procesos metabólicos de las plantas– constituyen una verdadera mina para la medicina: se calcula que aproximadamente la mitad de los fármacos modernos derivan de esos compuestos. Por ejemplo, uno de los medicamentos más utilizados contra el cáncer es el placlitaxel, que procede de la corteza del tejo del Pacífico.

 

Las distintas especies de plantas producen unos 200.000 metabolitos especializados, pero no es nada fácil identificarlos y obtener la cantidad necesaria para que produzcan efectos terapéuticos. Y ese es el reto de los científicos descubrieron una sustancia prometedora contra la diabetes tipo 2, enfermedad que sufren más de cinco millones de españoles y 320 millones de personas en todo el mundo. Se trata de un metabolito producido una conocida planta de jardín, del género Crocosmia, caracterizada por sus hojas en forma de abanico y sus flores de un vivo color anaranjado.

 

Bajar la glucosa sin efectos secundarios

Pero, ¿qué tiene de especial este compuesto vegetal? Uno de los fármacos más empleados para tratar la diabetes, tanto la tipo 1 como la tipo 2, son los inhibidores de las alfa-glucosidasas, que disminuyen la absorción de los hidratos de carbono en el sistema digestivo (y, en consecuencia, los niveles de glucosa en sangre) después de las comidas. El problema es que la inhibición de las alfa-glucosidasas –un tipo de enzimas– también produce desagradables efectos secundarios: diarrea, flatulencia y dolor abdominal.

 

Hace diez años, y tras analizar 30.000 extractos de plantas y otros organismos, los científicos dieron por fin con un compuesto que tenía los mismos efectos inhibidores sin producir molestias intestinales, y lo encontraron en los bulbos de la especie Crocosmia × crocosmiiflora.

 

Sin embargo, todavía quedaba mucho camino por recorrer antes de que pudiera ser despachado en las farmacias. Bautizado como montbretin A (MbA) –en el mundo anglosajón la crocosmia  se conoce como montbretia–, el metabolito de la planta ornamental no puede ser producido en grandes cantidades sin conocer los complejísimos mecanismos bioquímicos y los genes involucrados en su biosíntesis.

 

Ahora, científicos de la Universidad de la Columbia Británica y el centro de investigación Canadian Glycomics Network acaban de anunciar en la revista especializada The Plant Cell que han dado con los primeros tres metabolitos intermediarios en la biosíntesis de la MbA, incluido un producto denominado mini-MbA, al que han a su vez han asociado con la actividad de cuatro enzimas. Como comprobaron los expertos canadienses, el mini-MbA también tiene el buscado efecto inhibidor en la absorción intestinal de los hidratos de carbono. Además, y esto es muy importante en vistas a su futura producción industrial, los científicos han clonado los genes de dichas enzimas para que una planta de tabaco silvestre fabrique por sí misma mini-MbA.  

 

 Más información: Montbretin A Biosynthesis. Sandra Irmisch, Seohyun Jo, Christopher R Roach, Sharon Jancsik, Macaire M.S. Yuen, Lina Madilao, Mark Mark O'Neil-Johnson, Russell Williams, Stephen G Withers, Joerg Bohlmann. Plant Cell, jul. 2018, DOI: https://doi.org/10.1105/tpc.18.00406


 

 

 

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