Hace tres semanas, el 23 de marzo de 2021, la – ahora – excoordinadora de la Frontera Sur de E.U.A., Roberta Jacobsen, en su visita oficial a México amenazó a los migrantes de Centroamérica y México: “No vengan a la frontera. ¡LA FRONTERA ESTA CERRADA!”

La irrupción de la emergencia sanitaria ha dejado la sensación de que el destino alcanzó a la humanidad, más pronto que tarde, metiéndola de lleno en la era digital y obligando a una rápida reconversión de los sistemas productivos e interactivos  pasados por los cables de la fibra óptica y la red 5G.

Y al vapor las cosas son aprisa y en política, eso es algo fatal y eso es esta alianza. Va cooptada por frankensteiniana que es y ni siquiera considera la posibilidad de la reelección permitida por ley en ciertos cargos que estarán en disputa en 2021 y quizá Morena sí aproveche esa ventaja legal. Máxime si también andaran escasos de candidatos. La alianza al vapor parece que no sabe que sus miembros aprobaron la reelección de diputaciones federales en 2014. Confecciona listas con cartuchos quemados y como si solo fueran recién llegados y para un periodo y así, va como si los que ya están no pudieran ni quisieran reelegirse. Será que no leyeron lo que aprobaron. Y hay muchos que quieren los puestos.

Hay la malsana costumbre de extrapolar los temas mexicanos a los temas y escenarios  estadounidenses y viceversa. Porque nos suena de oídas, porque creemos saberlo, porque parece que embonan…y no. Y de aquel lado tampoco se muestran siempre tan conocedores. Al menos sus grandes medios. Ya hemos visto las pifias del The New York Times.  No por serlo no está exento de publicarlas.

Hace unos días, el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés) dio a conocer su más reciente evaluación acerca de la industria de armamentos a nivel internacional, referente al año 2019. La conclusión: para los grandes consorcios fabricantes de armamento en el mundo, el 2019 fue un año sumamente exitoso, particularmente para los estadunidenses. Por el contrario, las industrias miliares en Rusia y en China tuvieron más problemas para acceder al mercado. Según el SIPRI, si consideramos solamente a los 25 productores más grandes del mundo, sus ventas de armamento y de diferentes servicios relacionados con el ámbito militar llegaron a los 361 mil millones de dólares, lo que quiere decir que estas ventas crecieron en un 8.5% respecto al 2018.