Sin lugar a dudas la figura más maltratada dentro del gobierno de la 4T, que fue reivindicado y ayer fue nombrado Sub Secretario de Gobernación, es Cesar Yáñez Zenteno. Con esa designación, el presidente AMLO acaba por sanar la injusticia que cometió en su contra, cuando días previos al debut del sexenio se le marginó injustamente, de tener bien merecido asiento en la primera fila del nuevo gabinete.

 

La historia de César Yáñez, al lado de AMLO, inicia cuando se conocieron en 1997 y  se fortaleció cuando el tabasqueño se instaló en la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México y Cesar Yáñez fue designado su Director de Comunicación Social, su trabajo fue bueno.

 

Manejó con mucha dignidad La Mañanera de ese entonces y defendió la intentona de desafuero.

 

Sus méritos fueron premiados con la coordinación de Comunicación Social para la campaña presidencial del 2006. Sin separarse jamás de AMLO, César Yáñez esperó a la candidatura presidencial del 2012 para repetir de nuevo como coordinador de Comunicación Social y vocero de la campaña, posición que repitió por tercera ocasión en la triunfal campaña de 2018.

 

La tercera fue la buena, pero más que una posición operativa, a lo largo de sus 18 años, César Yáñez se convirtió en un inseparable y muy confiable defensor de AMLO.

 

Siempre tendiendo puentes, siempre buscando el lado amable para hacer que las cosas sucedieran, desde adentro del círculo cercano algunos envidiaban tanta cercanía entre el eterno candidato y su eterno vocero.

 

Encontraron o le crearon la oportunidad de alejarlo del presidente electo, cuando casó con Dulce Silva en una boda calificada como fifí, amenizada por Los Ángeles Azules, cuestionada por alejarse del llamado de austeridad de AMLO y desplegada en amplias páginas de la revista Hola, el escaparate mediático de la socia lité mexicana.

 

Nada fuera de lugar, si se considera que la novia es una próspera mujer de negocios Huamantleca, que quiso cumplir -junto a su enamorado cónyuge- la boda que siempre soñó, hoy por cierto diputada federal por Morena.

 

Pero las formas fueron suficientes para que los extremistas de la 4T le exigieran al entonces presidente electo el sacrificio de César Yáñez.

 

Por encima de los valores de fondo, de lealtad y confianza a toda prueba, prevaleció el juicio de las formas, en la designación de los cargos estratégicos del nuevo gobierno lo marginaron de la posición que por derecho le correspondía: la de vocero presidencial.

 

En su lugar fue designado Jesús Ramírez, un apocado y oscuro personaje, con escaso roce con los medios de comunicación, que, en un intento por ser una réplica hitleriana, prostituyó la Mañanera con falsos reporteros, fabricando medíos digitales, creados a la medida del servilismo y con preguntas sembradas a modo para defenestrar a medios y periodistas que no se sujetaban al guion.

 

aquel ejercicio que en el 2000 tanto pulió César Yáñez con las mañaneras desde la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, con medios de comunicación reales y prestigiados, acabó como un pseudo refugio mediático de periodistas tan impresentables como Lord Molécula y El Pirata los tipifican a todos.

 

Salvo muy honrosas excepciones, los medios y los periodistas serios dejaron de acudir a reportear pero la influencia perniciosa de Jesús Ramírez, no se limitó a crear una mala copia del reality show de Laura, en la que el grito de guerra es que pregunte el agraciado Incluso, en el colmo de la burla, el vocero presidencial les gestionó tanto a la señorita Laura como a Lord Molécula y a El Pirata, sendos Doctorados Honoris Causa con universidades afines a la 4T.

 

A la par de dedicarse a difundir los evangelios de odio y la siembra de resentimientos, Jesús Ramírez también creó multitudinarias granjas de robots para inundar de insultos los comentarios de los medios, que publicaban informaciones consideradas no afines a sus intereses.

 

Poco a poco, el improvisado vocero se fue apropiando, no solo de los tiempos del presidente AMLO, sino de su conciencia, al adueñarse de los temas a tratar para llenar la agenda mañanera, junto con un puñado de personajes de la izquierda más radical.

 

Conforme personajes cercanos al inquilino de Palacio Nacional como Alfonso Romo, Julio Scherer, Olga Sánchez Cordero, Esteban Moctezuma y Alfonso Durazo, fueron ausentándose del Gabinete, el tiempo presidencial dedicado a Jesús Ramírez creció, cuando le preguntaban algo les respondía “véanlo con Jesús”, está convertido hoy junto a ya no es lo mismo, ahora es diferente en el grito de guerra más recurrente hacia los reporteros que acuden a la homilía matutina.

 

Desde los primeros días de diciembre del 2018, César Yáñez fue enviado como coordinador general de Política de Gobierno, una modesta posición desde donde lealmente esperó, sin renegar, la reivindicación que se le concedió ayer para trasladarse a Bucareli. Va como Subsecretario de Gobernación, despachando bajo las órdenes de Adán Augusto López, hoy el más eficiente del gabinete de la 4T.

 

Pocos dudan que, si César Yáñez hubiese ocupado desde el inicio la vocería que tanto merecía por el sudor de una leal y fructífera peregrinación, otra sería la suerte de AMLO, frente a la opinión pública.

 

La diferencia entre César Yáñez y Jesús Ramírez; es que el primero le agenciaba aliados al candidato, mientras que el segundo se dedicó a coleccionarle odios, adversarios y enemigos al presidente.

 

En Palacio Nacional se especula que el reforzamiento de la llamada corcho lata de Bucareli con la llegada del nuevo Subsecretario viene a generar más equilibrios con Claudia Sheinbaum que de la mano del vocero presidencial va a la baja en las encuestas.

 

Qué bien, aunque tarde, el presidente AMLO, rectificó la injusticia y recuperó para su primera fila a quien le aguanto el humor bueno y malo en el largo peregrinar de AMLO, para alcanzar la presidencia de la República en el 2018.