El mensaje de López Obrador, es directo y claro en el Estado de México Ricardo Monreal, está fuera del juego presidencial del 2024, al menos en Morena.

 

 El mitin político organizado en Toluca, por el presidente del partido Morena, Mario Delgado, legitimó solo a tres contendientes Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López. Ni por equivocación, el líder de la bancada de Morena en el Senado fue convocado por la dirigencia de su partido; y si fue invitado, sabía no sería actor de primera fila porque en “política, forma es fondo”. Mejor no arriesgarse al desaire o al desfiguró.

 

Lo cierto es que, desde hace meses, el gran elector de Morena López Obrador, decidió dejar fuera de la jugada sucesoria a su aliado político, lo mal informaron cierta o falsa, de que Monreal ya estaba sentado en la mesa pactando alianzas con algunos partidos políticos opositores a Morena, para garantizar su lugar en la boleta de la elección presidencial del 2024.

 

Algunos empresarios que hoy son considerados enemigos de la 4T le estaban ya cabildeando una candidatura conjunta, dentro del llamado bloque opositor PAN, PRI, PRD o cuando menos de la dupla PAN-PRD o incluso en solitario con M.C. bajo circunstancias normales y después del desaire de Toluca, Monreal tendría que renunciar a la jefatura de su bancada en el Senado, pero Ricardo Monreal sabe medir sus tiempos y sus fuerzas.

 

Buscará prolongar su liderazgo legislativo de Morena, aunque el que tiene la última palabra lo desprecie y lo ningunee. Monreal sabe que la “política es el arte de ser equilibrista sobre un cable siempre tenso”, por lo general, sin malla de seguridad.

 

El zacatecano no pudo evitar el sospecho sismo presidencial del que fue su clan político la Ciudad de México, el que operó supuestamente para que Morena perdiera en 2021, la mitad de la ciudad capital. Claudia Sheinbaum, pudo cargarle la responsabilidad de la derrota, vendiéndolo bien en Palacio Nacional, como el chivo expiatorio de su gran derrota.

 

Lo que es inevitable es que Monreal deberá, más temprano que tarde, abrir su juego y asumir definiciones para sacarle provecho al enorme capital político que acumula desde que se inició en el PRI, pasó al PRD, luego al PT, M.C, y ahora en Morena. Y aunque su ausencia fue sobradamente notoria en el mitin político de Toluca, “UNIDAD y Movilización” también existieron otras presencias que dieron mucho de qué hablar.

 

 que piensan de la actitud de Marcelo Ebrard, quien al no sentirse tan arropado como la Sheinbaum o Adán Augusto, optó por retirarse cuando Mario Delgado, estaba dando el discurso de la unidad. El mensaje fue claro, la sombra de Morena no cobija a todos por igual hay de (corcho latas a corcho latas).

 

Tampoco es un secreto que el todavía Canciller ya está sentado a la mesa de M.C. acabando de negociar con Dante Delgado las condiciones de su posible candidatura 2024.

 

No hay que olvidar de sus buenas relaciones entre Ebrard y Dante Delgado vienen fortalecidas desde finales de los 80 y principios de los 90. El hoy canciller era entonces segundo de abordo de Manuel Camacho, en la regencia del Distrito Federal, y Dante Delgado despachaba como uno de los dos poderosos subsecretarios con Fernando Gutiérrez Barrios, entonces secretario de Gobernación.

 

de la inclusión de Monreal como dupla, solo hay que recordar que de 2012 a 2015 fue diputado federal por M.C. antes de que fundara Morena. Ya vistió el uniforme naranja. No es difícil entonces ver a Ebrard y a Monreal sentados en la mesa con el fundador de Movimiento Ciudadano, diseñando una estrategia sorpresa para concretar un proyecto político de nación creíble para hacerle frente a lo que hoy se ve como un invencible Morena. ¿Qué sucedería si el Movimiento Naranja, o el PAN, o los dos juntos, acaban postulando a Ebrard para la presidencia y a Monreal para la jefatura de gobierno de la Ciudad de México? Casualidad que, a ambos personajes, hoy Morena, y que López Obrador les falló en sus pactos políticos.

 

A Ebrard le había prometido que, si se retiraba de la contienda en 2012, el hoy canciller sería el candidato del 2018. Eso no sucedió así. Y a Monreal, para atraerlo a las filas de Morena, le prometió la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. Tampoco le cumplió; Sheinbaum fue la elegida.

 

Marcelo Ebrard tiene muchas simpatías desde el centro derecha que son muy complementarias con las que tiene Ricardo Monreal hacia el centro izquierda. El común denominador es que ambos son políticos pragmáticos, alejados de la ideologización a ultranza.

 

Los despreciados de hoy, en Morena, pueden ser mañana los candidatos del llamado Frente Opositor, con o sin el PRI, que todavía tendrá que sobrevivir a su guerra interna. Aunque no sobran algunos mezquinos que se lanzan sobre la mesa la pregunta, cuestionando lo que podría ser esa dupla opositora.

 

En el argot político de México, se dice que “para ser un buen político, no hace falta saber resolver los problemas. Hay que saber crearlos”.