El Presidente López Obrador anda contento, sobrado y eufórico, no es para menos “hayan sido, como hayan sido” las victorias de MORENA en la renovación de seis gubernaturas le suman cuatro estados al mapa político mexicano que ya domina y por mucho el color vino, hasta ahí es entendible que su discurso sea el de se los dije que “el pueblo bueno y sabio está conmigo” y sin duda la ausencia de una oposición fuerte y a la altura abona a este triunfalista discurso presidencial.

 

Pero una cosa es que el inquilino de palacio nacional se sienta soberbio y crecido por la victoria electoral, y otra muy distinta que esa euforia se traslade a otros ámbitos, en los que podría causar daños incalculables al país.

 

La línea entre sentirse sobrado y transitar a la soberbia es nada. Eso se dejo claro en la mañanera del lunes cuando después de festejar la victoria morenista asumió la agenda de la cumbre de las Américas confirmando que no asistirá.

 

En su lugar va el canciller Marcelo Ebrard, pero el anuncio no quedo ahí exculpando al presidente Joe Biden, el mandatario mexicano se lanzo contra el partido republicano, y contra los líderes de la comunidad cubana en el exilio “No todos”, aclaró.

 

Lo curioso es que el reclamo de que no fueron invitados a esa cumbre, Venezuela, Cuba, y Nicaragua, carece de sentido, los tres jefes de estado o dictadores de esas naciones ya habían dicho que aún con invitación no asistirían, qué sentido tiene hacerle al abogado, de alguien que no quiere ser defendido.

 

 Pero en otros frentes en el de los negocios, el presidente está operando horas extras para salvar a la empresa “Altán”, que fue creada por este gobierno para ejecutar el gran proyecto de internet para todos, hoy detenido.

 

Y aquí se está despertando el nuevo conflicto entre México y Estados Unidos porque resulta que fuera de la banca del gobierno, banobras, nafinsa, y bancomext, la gran salvación de este dificultoso proyecto,  será  por un crédito de china bank, y de la mano de proveedores también chinos como huawéi, y eso significara sin duda, que la infraestructura, de 5G, para la nueva generación de internet  en nuestro país será dominada por los chinos, no solo con su apuesta en el rescate de “Altán” sino también con Telcel, que se está reinventando desde la misma plataforma china.

 

 Ya en distintas visitas personeros del gobierno norteamericano hicieron ver a sus contrapartes mexicanos el peligro que, representa para la seguridad del hemisferio, significaría que china fuera la dueña de la infraestructura tecnológica de nueva generación en un vecino tan cercano como lo es México.

 

Si estas pesadillas tecnológicas se le sumen los reportes de que a la par de las importaciones de E.U. del 67 por ciento de las gasolinas y el 62 por ciento del gas natural, estaremos importando este año de escasez global el 78 por ciento del maíz, y el 94 por ciento, dé la soya, vamos entendiendo el tamaño del malestar norteamericano.

 

Si con esa dependencia que tenemos con la nación a la que le vamos a estropear un evento continental, por defender a tres dictadores que ni quieren ser defendidos, imaginar cómo están en los altos círculos políticos y empresariales norteamericanos por el desaire del presidente López.

 

Súmele el desafío tecnológico chino y a la dependencia energética y alimentaría de los E.U el creciente envió de drogas sintéticas como el fentanilo con todas las implicaciones de la protección que se le da al crimen organizado desde el gobierno de la 4t, las condiciones están dadas para que lo que hoy es un simple extrañamiento diplomático escale muy pronto a niveles peligrosos en una relación que exige una cercana y bien merecida dosis de humildad no le sobraría al señor presidente y mucho ayudaría a nuestro país.