Hablamos hoy de lo que en el mexicano léxico, solemos llamar “valemadrismo'', esa superficialidad instalada como la marca de la casa en el gobierno de Morena. El ejemplo más claro está en la poca importancia que el presidente Andrés M. López Obrador le dio, en la mañanera del lunes, al incidente que pudo generar el pasado sábado siete, en la pista 05 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

 

Desde hace más de dos años se colocaron sobre la mesa los riesgos del rediseño del espacio aéreo mexicano, como consecuencia de la entrada en operación del nuevo Aeropuerto Internacional “Felipe Ángeles” y les “valió madres”. Como las autoridades del gobierno de Morena, se sienten más papistas que el Papa, ignoraron en su momento las alertas que la Administración Federal de Aviación les hizo para operar los dos aeropuertos y la consecuencia fue inevitable.

 

Desde hace un año, México fue degradado de categoría uno a categoría y dos en la calificación de seguridad de su espacio aéreo, por no cumplir los requisitos mínimos para que coexistieron las operaciones de los aeropuertos “Benito Juárez” y “Felipe Ángeles” les “valió madres”.

 

La auditoría hecha por los norteamericanos indicó que, en México, la autoridad de aviación civil carece del personal suficiente con la experiencia técnica y las capacidades para otorgar licencias y supervisar las operaciones de las aerolíneas. Además de denunciar que no se dispone de personal técnico capacitado y calificado, se acusa que no tienen ni documentación ni registros de certificación para una vigilancia del espacio aéreo.

 

Lo que se vivió el pasado sábado 7, en el grave incidente de las dos aeronaves de Volaris, solo vino a confirmar lo que ya habían dictaminado los norteamericanos. Y si alguna esperanza había de que nos devolvieran este año a la categoría uno, es decir, la de seguridad, la posibilidad se esfumó.

 

Somos inseguros, aunque el presidente tenga otros datos. Les “valió madres''. El conflicto se pretendió resolver con el cese del director general de los Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano, a quien acusan no sólo de sobreexplotar laboralmente al personal, sino de ignorar los reiterados reclamos de pilotos y controladores. La pregunta es si ese cese será suficiente para evitar nuevos incidentes.

 

Mientras lo confirmamos, cualquier mexicano que viaja a la Ciudad de México estará con el nervio en la boca, esperando que su vuelo no entre en potencial ruta de colisión, que ahora sí los lleve a la catástrofe. Pero eso no es novedad en el gobierno de Morena.

 

Por ignorar las advertencias, tanto en su construcción como en su mantenimiento, se colapsó la Línea 12 del Metro, dejando 26 hogares enlutados y a millones de capitalinos sin transporte eficiente y expedito para acudir a sus labores.

 

Les “valió madres'' a todos los involucrados, el jefe de Gobierno, su financiero, la nueva jefa de Gobierno y el constructor, se lanzan culpas, desacreditan peritajes y nadie paga los platos rotos del enorme drama gestado por la corrupción, la negligencia y la impunidad que registra el historial de esa obra.

 

Ni qué decir de la construcción del Tren Maya, en donde el ecocidio está a la vista, el drama de colapsar los ecosistemas acuíferos que sostienen esas maravillas conocidas como cenotes, pero que el gobierno de Morena, ignora y minimiza.

 

Desde la Secretaría de la Defensa, pasando por la Secretaría del Medio Ambiente, todos reconocen que no existen evaluaciones de impacto ambiental terminadas, pero eso no importa. La obra insignia, ordenada por el inquilino de Palacio Nacional, tiene que salir adelante, les “vale madres”.

 

¿O qué le respondemos al mundo, cuando se desconocen contratos y reclamamos, la estatización de la generación de energía eléctrica, aferrándonos al consumo del contaminante combustóleo al que privilegiamos por encima de las energías limpias? El control del negocio es lo primero les “vale madres”. En este gobierno, lo único que importa es cuidar la popularidad presidencial, todo lo demás,” vale madres”