Imagínense al gobierno de EE.UU que preside Joe Biden interponiendo una demanda contra el gobierno de México, por las vidas de 100 mil norteamericanos que morirán este año por el consumo del fentanilo que se contrabandea desde nuestro país.

 

¿En cuánto se cotiza la vida de cada norteamericano que adoptó su adicción por las drogas y que encontró una muerte segura en el opioide de elaboración mexicana, con precursores chinos? ¿En un millón de dólares cada vida? ¿cien mil millones de dólares por el total de la demanda? Sería absurdo, no lo creen.

 

Pues tan absurdo como el expediente que abrió el gobierno mexicano, al interponer una demanda a los fabricantes de armas de los Estados Unidos, acusándolos de negligencia por permitir que sus armas que fabrican ingresen ilegalmente a territorio mexicano provocando miles de muertes en nuestro país. El litigio pretende buscar una compensación de 10 mil millones de dólares de los fabricantes de armas Smith & Wesson, Barrett Firearms, Colt's Manufacturing Company, Glock Inc., Sturm, Ruger & Company Inc., entre otras. El mexico al grito de guerra contra los norteamericanos lo dijo el  canciller Marcelo Ebrard, quien anunció la demanda.

 

“Si no hacemos una demanda de esta naturaleza y si no la ganamos, no van a entender. Van a seguir haciendo lo mismo y vamos a seguir teniendo muertos todos los días en nuestro país. dijo el presidente de la república nos ha dado la autorización para emprender este paso consciente, que no tiene precedente, que el gobierno de México participe en un litigio de esa naturaleza”.

 

De acuerdo al expediente del litigio, el gobierno mexicano exige a las empresas fabricantes que monitoreen el destino de las armas que venden o que en su caso sancionen a los distribuidores involucrados en el tráfico ilícito. La demanda también exige a los fabricantes de armas que financien programas para prevenir el tráfico ilegal y que detengan el tráfico negligente. La demanda mexicana es, por el lado que se le vea, es una completa insensatez . Primero, porque esas armas norteamericanas que son internadas a territorio mexicano pasan por la frontera y esa frontera tiene dos aduanas de uno y otro lado.

 

Y si las aduanas norteamericanas las dejan pasar, las del lado mexicano tendrían la obligación de confiscar ese contrabando, que vienen a servir al crimen organizado en México. Segundo, porque para que exista una oferta de armas de esa magnitud tiene que existir del lado mexicano una demanda impune de los cárteles que las compran, que tienen la urgencia de contar con el mejor equipo. La propuesta es tan absurda como pretender decir que la responsabilidad del tráfico de drogas incluyendo el fentanilo se le endose solo a México, que es el que las produce, cuando ese tráfico de drogas pasa también por aduanas y quienes las demandan son los consumidores norteamericanos.

 

Para completar, el senador Ricardo Monreal se carga el problema, afirmando que no solo se busca la reparación del daño, sino detener la ola de violencia en México. pero la ola de violencia en México no se detendrá hasta que el presidente Andrés Manuel ,decida asumir su responsabilidad y enfrentar en serio a los cárteles de la droga. Dejar a un lado “el de Abrazos, No Balazos'' para cumplir con lo que le demanda la Ley, que es perseguir, capturar y procesar a quienes hacen del tráfico de drogas y de la muerte su mejor negocio.

 

Pero nada sorprende en la relación entre nuestro país y los Estados Unidos. El deterioro se da por días, con temas tan controversiales como la exigencias de desaparecer a la OEA, las defensas a Cuba y Venezuela, las violaciones comerciales al T-MEC y los cambios de reglas sobre las inversiones energéticas, entre otros.

 

la postura emanada desde la Cancillería mexicana para abrir fuego contra los fabricantes de armas uno de los gremios más poderosos de la Unión Americana el nivel de belicosidad en las relaciones entre ambas naciones se calienta,mientras que la diplomacia va al olvido.

 

Ya veremos la reacción que se dará a esta demanda, en la antesala para que los Estados Unidos, declaren a los cárteles mexicanos como grupos terroristas, lo que les daría luz verde para ocupar puertos y aduanas por razones de seguridad nacional.

 

Por más que en el discurso se diga que las relaciones entre México y Estados Unidos pasan por un buen momento, la realidad es que hoy son cada vez más frecuentes los quiebres que nos están instalando en el punto de no retorno. provocar de más al gobierno norteamericano con otro nuevo distractor del inquilino de palacio nacional no parece ser el mejor camino para el país, o quizá sí mediáticamente para él como es su estilo de ser un personaje lúdico.