Muy pobre asesoría es la que le están dando al Presidente AMLO, aquellos que lo empujan a entrar en colisión directa con todo lo que huela al viejo sistema del cual también en su momento formo parte de el.

El más reciente expediente del choque es el de la Consulta Popular para enjuiciar a los ex presidentes a los que se les involucra en presuntos actos de corrupción, desde Carlos Salinas de Gortari, pasando por Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Queda una pregunta al aire por que no se menciona también a Ernesto Zedillo, será que entre ellos existe acuerdo alguno.

Sobra decir que aplaudimos la cruzada presidencial contra la corrupción política y empresarial que desde hace décadas azota a México, y que igualmente defendemos el Estado de Derecho.

Dicho lo anterior, más dudas que certezas dejo la explicación del inquilino de Palacio Nacional, sobre el cómo y cuándo de la llamada consulta popular para poner en el banquillo a los ex mandatarios, parece ser plan con “maña” para emparejarlo con los tiempos electorales del año 2021.

Sería bueno recordarle al Presidente López Obrador, que el decidir si los ex mandatarios cometieron a no ilícitos es facultad de la Fiscalía y del Poder Judicial, no es asunto de una consulta popular o es acaso su odio más grande que la razón.

Insistimos en lo que ya dijimos antes ¿Qué pasa si la ciudadanía dice adelante con enjuiciarlos, pero no existen elementos jurídicos para hacerlo? O quizá lo que busca el presidente es un motivo para desacreditar en pleno proceso electoral a la dupla PRIAN y así Morena poder ganar el mayor número de diputados federales principalmente y de paso jalar a los demás procesos locales.

¿O viceversa que sucede si la ciudadanía dice no al juicio, pero existen suficientes elementos jurídicos para consignar a alguno de los ex presidentes?

Pero lo más preocupante es el contrasentido dicho por AMLO, que su propuesta es porque él no quiere ser el verdugo de los ex presidentes o acaso pretender convertirse en el “Poncio Pilatos” moderno.

Pero en la misma mañanera dice que la propuesta de enjuiciar a los ex presidentes solo la pueden solicitar el Congreso o un millón y medio de firmas de los ciudadanos o el mismo presidente de la república, cualquiera de los tres y vuelve a entrar en el juego, quizás para unos sea “maquiavélico” en su intención y para otros, justa y legal.

Si él no quiere ser verdugo y su fuerte no es la venganza entonces tendríamos que esperar que los legisladores o de los ciudadanos y viniera la propuesta, pues no.

Lo dijo muy claro utilizando ese lenguaje característico.

Lo que está diciendo el Presidente AMLO, es que aunque nadie de los que puedan pedirla la quieran, el entonces hará la petición ¿No es eso hacerle al verdugo solitario? ¿No se interpreta eso como una añeja venganza?

Quizás las respuestas a tan singular debate podamos encontrarlas en las fechas próximas para que se produzca la consulta.

El primer momento se da entre el primero y el quince de septiembre, que es la ventana de oportunidad para solicitar la consulta popular.

Si la solicitud viene de los legisladores o del Presidente, se requiere la aprobación del Congreso.

En ambos casos pasando o no por las cámaras la petición va a la Suprema Corte, y si se dictamina que es Constitucional se le turna al INE para que organice la consulta popular.

Primera llamada: entre el primero y el quince de septiembre en lugar de estar debatiendo el presupuesto 2021, de extrema austeridad por la crisis social, financiera y sanitaria, vamos a estar ocupados definiendo si Salinas, Peña Nieto, Calderón, son sentados en el banquillo.

Segunda llamada: la fecha posible de la consulta popular solo puede ser dos, el 6 de junio día de la elección para renovar la cámara de diputados, y 15 gubernaturas, además del primero de agosto.

Si por lógica y para evitar duplicar costos se decide que la consulta sea el mismo día de la elección, la sola pregunta esto desde luego podría sesgar la intención del voto.

El mensaje sería “Antes de votar no se olviden hay ex presidentes del PRIAN listos para ser enjuiciados, los llevamos a la barandilla”.

Lo que se concluye es que la propuesta de la consulta popular sobre los ex mandatarios es una jugada en el tablero político-electoral, que busca dominar la agenda electoral 2021, y eso incluye predisponer el pensamiento colectivo del electorado el mismo día de la elección desde luego en su favor.

 

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