Trump vs Biden, no sólo significa un nombre, un partido político, un Presidente, son dos los escenarios de hacer política de una forma totalmente divergente; ambos representan por un lado el perfil conservador, equilibrado e incisivo, defensor de la nación y la patria; por el otro, el control absoluto, la media como impulso al liberalismo y el progresismo, los negocios por encima de los intereses nacionales y la desgastada globalización.

Cuando todo parecía ir viento en popa, un giro inesperado surgió; con imprecisión, confusión, revuelo y diversidad de discursos de los líderes de las principales potencias mundiales, nos resulta aún más complejo interpretar los acontecimientos que actualmente afectan en todos los sentidos de la vida normal que comúnmente conocemos. Todo parece tener como punto de partida el cambio que dio la política interna de los EEUU tras la derrota de Hilary Clinton ante Donald Trump y en consecuencia el impacto que trajo a la política internacional.

En cascada una serie de eventos, que generalmente no han sido cubiertos por los principales noticieros en ese país y las cadenas que representan, la mayoría relacionados con el partido demócrata, han tratado a toda costa que el Presidente y también candidato por el partido republicano, arrase en las próximas elecciones en el vecino país del norte. Con peculiar forma y verso, a veces temerario y en otras ocasiones irónico Trump, parece ser la cara de un contrapeso contra un estado de profundidades mayúsculas, lo cual justificaría su doble discurso en el cual principalmente se ha referido a sus oponentes con fuerza, firmeza y retadora actitud más que a una sociedad vapuleada y manipulada por noticias provocadas bajo una tonalidad oscura más que realmente social.

No es para menos que ante un confrontamiento de esta naturaleza, las reacciones no se hagan esperar. Sin embargo, se denota que, entre el gran golpe electoral, la serie de errores, evidencias, nerviosismo y excentricidades, aunado a la pérdida del poder, se vislumbra el mejor escenario histórico para asestar el tiro de gracia político y hacia allá se dirige la sinergia, misma que veremos con exacta precisión el proximo día 3 de noviembre más uno.

Por ahora, mientras se juega la elección del país más emblemático del poder mundial, nos resta ser muy receptivos y al mismo tiempo precavidos, no habrá que olvidar que estamos en medio de una batalla la cual inicialmente no es entre naciones, más bien es una lucha de poder a poder de quienes dominan la escena política desde hace varios años.

Aún no hay un vencedor, ni vencido; pero es claro que el día electoral será decisivo para reescribir la historia en el mundo entero. En consecuencia, estimado y respetable lector, si usted lo permite seguiremos esta trama con otras entregas próximamente.

Continuará….