De cara al periodo electoral 2021, la IBERO Puebla inauguró el Seminario de Análisis de la Realidad Política y Social de la Cátedra Ignacio Ellacuría, SJ. Se trata de un espacio académico que busca problematizar la realidad y enriquecer el quehacer universitario encargándose de ella.

Mario Patrón Sánchez, rector de la IBERO Puebla, inauguró el foro con una serie de cuestionamientos acerca de los comicios del próximo 6 de junio, donde podría suscitarse una diversificación del poder, o bien, la concentración del mismo. Si bien las encuestas preliminares favorecen al partido en el poder, el escrutinio a nivel local podría revelar dinámicas distintas.

Durante los siguientes meses también se pondrá en tela de juicio si las elecciones de este año serán un escenario para que la polarización trascienda, así como las posibilidades de encontrar una postura ideológica clara por parte de los partidos políticos. “Las juventudes están desencantadas de la partidocracia, de la racionalidad política que busca el poder solo por el poder”.

Para Patrón Sánchez, el rol de las universidades es generar espacios para formar a jóvenes políticos desde una criticidad que permita salir de la polarización fundamentalista. El papel de las instituciones educativas, dijo, es constituirse como una oposición en sí y repolitizar sus espacios.

QUÉ ESTÁ EN JUEGO

Si bien podría pensarse que los contrapesos políticos se pueden dar con mayorías por parte de partidos que no sean el hegemónico (actualmente Morena), el comportamiento político de dichas instituciones no ha sido de oposición. “En estos dos años, [PRI, PAN y PRD] colaboraron con el presidente en temas cruciales. Ahora van a la elección en coalición, ¿por qué no lo hicieron antes?”.

Así reflexionó la analista política Maite Azuela, quien considera que el sufragio del 6 de junio puede verse marcado por una ola de desilusión hacia las acciones y omisiones del presidente Andrés Manuel López Obrador. En específico, refirió el compromiso de campaña de desmilitarizar el país que, al contrario, ha derivado en un empoderamiento superlativo de las fuerzas armadas.

El papel de la ciudadanía consiste en aportar a la conversación sin polarizar. Desde la organización civil Nosotrxs se ha impulsado un proyecto denominado La campaña que falta para poner en relieve la urgencia de una vida digna para todas las personas a partir de cinco ejes rectores, los cuales fueron descritos por su jefa de Incidencia, Andrea Horcasitas:

  1. Salud: se pretende que los actores públicos respondan al desabasto de medicinas (15.9 millones de recetas no surtidas en el IMSS) y la atención cabal a la pandemia (85% de los fallecimientos por COVID han sido en instituciones públicas).
  2. Trabajo digno: además de las cifras de desempleo, la precariedad en las ocupaciones ha supuesto una situación alarmante: el 62% de las personas ha entrado al sistema informal.
  3. Cuidados: las mujeres dedican 44 horas semanales al hogar durante la pandemia, mayoritariamente sin remuneración; aun así, representa el 22.8% del PIB nacional.
  4. Cultura de paz: 40,873 personas fueron asesinadas en México el año pasado. A esto se suman los 139 actores políticos asesinados en vísperas del arranque de las campañas, así como 19 periodistas finados. Todo esto se circunscribe al índice de impunidad del 98%.
  5. Apoyo a personas en vulnerabilidad: redondeo de los cuatro puntos anteriores bajo una agenda de derechos humanos.
 

En un aspecto estratégico, el imaginario colectivo tiene la sensación de que hay cosas en juego, con lo que comienzan las “luchas sordas por parte de quienes creen que hay algo que arrebatar o cuidar de poder”. Para Juan Luis Hernández, director general del Medio Universitario de la IBERO Puebla, la elección será estratégica porque implicará una repartición de poder.

El papel del crimen organizado también será trascendental. Al 28 de febrero, se contabilizaron 90 incidentes de violencia política y 75 asesinatos de funcionarios, exfuncionarios o aspirantes. “A los cárteles no les interesan las elecciones federales, sino particularmente las locales. Está en juego el poder municipal. Parece que el crimen organizado ‘vota’ antes del 6 de junio”.

 

UNIVERSIDAD Y AGENDAS CIVILES

La polarización del ejecutivo nacional no entra en la dinámica del partidismo, sino en la de la sociedad civil. Esto se debe a que ha encontrado aliados en quienes deberían suponer un contrapeso al poder público. De ahí que la retórica recaiga en periodistas, empresarios, colectivos y grupos ciudadanos organizados. En ese sentido, la sociedad debe cuestionarse cómo se puede incidir en la agenda de los partidos políticos.

Las universidades, puntualizó Maite Azuela, están llamadas a convertirse en convocantes neutrales para construir las agendas ciudadanas locales. Una de las movilizaciones mejor organizadas ha sido la de mujeres, la cual tendría que encontrar el espacio y los medios para elevar sus demandas a los poderes públicos.

Para ello, es necesario contar con una pedagogía política que permita que la ciudadanía conozca vías y mecanismos para exigir sus derechos. La representante de Nosotrxs exhortó a tejer encuentros interuniversitarios que atiendan las necesidades e intereses específicos del alumnado y otros grupos ciudadanos afines.

De manera histórica, las instituciones de educación superior han buscado recuperar la política como una actividad esencialmente ciudadana. “No solo no creemos en la polarización, sino que aquellas que existen, de ellos-nosotros, envenenan la conversación pública. Creemos en la posibilidad de generar agendas diversas”, cerró Juan Luis Hernández.