Jamás en nuestra historia reciente de México un gobernador en funciones había denunciado las presuntas complicidades de un  partido político nacional en el poder con el crimen organizado. En particular con los cárteles de la droga existentes en el país.

El jueves pasado Silvano Aureoles, el gobernador de extracción perredista de Michoacán no escatimó en su denuncia y dijo “estoy dispuesto a todo, tope donde tope” El gobernador Silvano Aureoles, abrió una  caja de pandora al denunciar que no solo en su estado Michoacán, sino en toda la costa del pacífico, los distintos cárteles habrían apoyado a Morena a consolidar el triunfo de las gubernaturas en juego. Las Bajas Californias, Sonora, Sinaloa, Colima, Nayarit, Michoacán, Guerrero y Chiapas que están bajo el dominio  del partido político nacional en el poder. El gobernador Silvano Aureoles, dijo que estaba en el proceso de contactar al gobierno norteamericano del presidente Joe Biden, para que enciendan los focos rojos por lo que está pasando  en nuestro país . Y como ejemplos de lo que denunciaba el gobernador Silvano Aureoles, dijo que en La Huacana, ni siquiera los partidos políticos distintos a Morena pudieron registrar a los candidatos. Que la gente no quiere denunciar, prefieren guardar silencio. Y que en Sinaloa la narrativa es que fueron levantadas se dice más de mil personas, que eran representantes de casilla de la coalición. Pero al igual que en Michoacán, por temor nadie quiere denunciar. Ni, aunque el PRI, fuera para buscarlos que firmaran las denuncias. Nadie les firmó, dijo el gobernador Silvano Aureoles.

Para algunos, esta explosiva denuncia, del mandatario michoacano pretende blindarse de presuntas investigaciones sobre desvíos de recursos en su administración que estarían por salir a la luz.

Otros, sin embargo, advierten que el gobernador Silvano Aureoles, está viendo un proceso de descomposición acelerada con el reacomodo de los cárteles y esto incluye el estado donde todavía el gobierna. El testimonio de esos temores son las cinco masacres ocurridas la semana pasada en Jalisco, Tamaulipas, Michoacán, Zacatecas y Tabasco. En la sierra de Bolaños se dio una masacre en la que fueron asesinados 18; Reynosa fueron 19, siete en Fresnillo, siete en Salvatierra y seis fallecidos en un motín del penal de Villahermosa. Eso solo en asesinatos multitudinarios en siete días, todos aparentemente ligados a la disputa territorial y reacomodos de los mismos cárteles.

En contrapunto al discurso del gobernador Silvano Aureoles, el presidente López Obrador, dijo el sábado en su gira por Baja California que “el país está en paz”.

 que “El país está en calma,hay gobernabilidad, hay tranquilidad”.

Y en la plática de ayer lunes, el inquilino de Palacio Nacional dijo que la inseguridad es herencia de los gobiernos neoliberales, en los que dijo que no existía una división entre autoridad y delincuencia.

“Por qué tenemos todavía altos índices de homicidios. Porque se arraigaron las prácticas de violencia. Se permitió la creación de grupos que crecieron al amparo del poder. Ahí está el caso del señor García Luna, que era el secretario de Seguridad Pública y trabajaba o estaba al servicio de uno de estos grupos. No surgieron estos grupos en estos dos años y medio que llevamos nosotros. El grupo Sinaloa ya lleva su tiempo. El del Golfo también. Y su historia. ¿Cómo se constituyeron? El de Jalisco hizo lo mismo. El grupo de Guanajuato, de tanta violencia, ¿cuándo se constituyó? Pues todos en el periodo Neoliberal, porque había una asociación delictuosa. Porque se protegía a los grupos. No había una separación entre autoridad y delincuencia. Además, eran dos delincuentes y se entendían bien. La delincuencia organizada y la delincuencia de cuello blanco”. Ya pasaron, sin embargo, 31 meses de gobierno de la 4T y la política de abrazos y no balazos falló. Se dejaron libres a los capos,  en la sierra va a saludar a la mamá del chapo, las masacres -contra lo que se digan continúan.

Y estados enteros como Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Sinaloa, Nayarit, Colima y Guanajuato, entre otros están bajo el mando de facto del crimen organizado.

Pero cuando el presidente López Obrador exigió al gobernador de Michoacán las pruebas de sus denuncias Silvano Aureoles, se concretó a sentenciar: “Los estoy acusando de delincuentes, no de tarugos, y hoy martes temprano se presentó en la puerta palacio nacional Silvano Aureoles, quien dijo a los medios ahí presentes llevar las pruebas necesarias que le había solicitado el presidente Andres Manuel, y pregunta expresa de algunos reporteros de palacio nacional preguntaron si el presidente Lopez Obrador, lo  recibirá al gobernador Silvano Aureoles, a lo que el contesto que no, y se concretó a dar una lista de recomendaciones a donde llevar su queja el gobernador Silvano Aureoles, pero menos a palacio nacional,

¿Como siempre estimado lector usted tiene la mejor opinión al respecto?