Un accidente como el registrado este lunes en el metro de la CDMX, puso en evidencia las decisiones tomadas por administraciones anteriores y la actual con respecto al recurso destinado a las prioridades del Gobierno.

El ahora canciller Marcelo Ebrard y los jefes de gobierno de la capital, Miguel Ángel Mancera y Claudia Sheinbaum, dos actores políticos que representan la carta de sucesión de López y que ahora se ven inmiscuidos -al menos en el papel- en problemas.

Dos personas de las más consentidas por el fundador, líder moral y jefe político de Morena; ambas, de hecho están metiendo en problema al partido político justo en el apogeo de las campañas del proceso electoral para las elecciones concurrentes 2021.

La ciudadanía está consternada, triste, enojada por el desplome de los vagones del metro, que hasta la madrugada de este martes registraba 23 muertos y alrededor de 70 personas heridas, algunas graves.

Aquí, en el caso del desplome del metro, no basta el pésame a los deudos de las personas muertas, como lo dijo Andrés ni basta con intentar calmar los ánimos al decir que se contratará una empresa extranjera para investigar las consecuencias.

Pocos o nadie creerá el peritaje aunque lo hagan extranjeros; simple y sencillamente porque en política el gobierno (del partido que sea) siempre cuidará a los suyos; y Marcelo y Claudia son de los consentidos del jefe político de la “Cuarta Transformación”.

Son, como ya se dijo, las cartas fuertes de AMLO para sucederlo en la Presidencia de la República en 2024, si acaso no se reelige el tabasqueño.

Ya Marcelo Ebrard se puso a disposición de las autoridades competentes, entre éstas la Fiscalía General de la Republica. ¿Pero ustedes creen que procederán en consecuencia? No.

Lo que sí a Marcelo y a Claudia les pesará políticamente el accidente del metro. Y también al líder nacional de Morena, Mario Delgado Carrillo.

El accidente ya empieza hacer estragos en Morena en la capital del país. Es tal la tragedia que hasta internacionalmente ha sido la nota destacada.

Obviamente, las críticas, los señalamientos, las acusaciones han sido direccionados hacia Marcelo Ebrard y hacia Claudia Sheinbaum, pero sobre todo hacia él por ser visto como el personaje más viable de los morenistas para suceder a López Obrador en la Presidencia de México.

Pero en este momento en blanco de ataques tanto externos como internos es Marcelo; el hombre orquesta de la administración lopezobradorista. Y vaya, los de casa duelen más y ni siquiera se sabe por dónde vienen.

No obstante, tanto hay razón cuando se dice que deben rendir cuentas, porque desde la inauguración de la línea del metro se presentaron fallas, y no solo constructivas, sino también en el manejo de los recursos.

Algo de esa corrupción que tanto cuestionan los protagonistas de la “Cuarta Transformación” del pasado….pero del pasado del PRI-PAN.

Ahora se trata de la corrupción de personajes incrustados en la 4T.

A ver si es cierto que el anciano de palacio no dispensará a nadie, aunque se trate de sus proyectos políticos sucesorios.

 

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