Cuando la mentira se utiliza como instrumento de gobierno, el final catastrófico es inevitable.

si, los dogmas ideológicos se colocan por encima del bien común, el choque de los extremos sacude e incluso destruye a la sociedad.

el absolutismo encarnado en el gobierno de un solo hombre se entroniza, las voces marginadas y silenciadas serán las que invoquen la justicia y desplieguen la nueva revolución.

Es lamentable aceptarlo, e inevitable. El presidente Andrés Manuel, está haciendo de la patraña, del dogma y del absolutismo, su triada en el uso del ejercicio del poder presidencial.

inicio con la promesa de que “Juntos Haremos Historia”. Dos años de un cuestionable gobierno la frase ya cambió a “Estoy Destruyendo la Historia”.

insistir desde el Púlpito Presidencial en que ha convertido La Mañanera, al decir que todo lo pasado es sucio y corrupto, que todo lo nuevo es puro y honesto, Nada más engañoso.

La Auditoría Superior de la Federación acaba de reportar anomalías en la Cuenta Pública del 2019, por 90 mil millones de pesos.

Son dineros públicos gastados en primer año del actual gobierno sobre los que urge una aclaración de su destino. Esto es el doble de lo que se le señaló al presidente Peña Nieto en su primer año.

nada sorprende, porque lejos de la transparencia que el candidato Andres Manuel, ofreció en su campaña, estamos hoy frente al gobierno que hace de la opacidad su “modus operandi” para hacer del presupuesto lo que convenga a sus intereses políticos e ideologicos.

para justificar la mentira, lo mismo se vale escudarse tras los uniformes verdes invocando el interés o la seguridad de la nación.

los detalles y los costos de la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, y la supuesta negociación y compra de las vacunas contra el Covid.

Está guardado bajo llave durante cinco años, curiosamente, hasta que termine el sexenio para poder ocultar la ineficiencia, la improvisación y la incompetencia para gobernar.

es de todos conocidos que Pemex y la CFE, operan bajo esquemas de corrupción, menos sofisticados, que los que imponía el señalado y muy corrupto PRIAN.

 

Ninguno de los casos mencionados -desde la opacidad de los 90 mil millones, pasando por los funcionarios que juegan a la política con el presupuesto o desvían los dineros sin pedir permiso- son imputables al pasado corrupto de los neoliberales.

Son casos, todos, de un gobierno de la Cuarta Transformación que con un gabinete en decadencia y con varias renuncias -salvo muy honrosas excepciones esconde tras la mentira y el dogma son la única verdad que hoy es válida e indiscutible: la que dice el Presidente desde La Mañanera.

el “populismo” ama tanto a los pobres que los multiplica...