El presidente D. Trump, está frente al pelotón de fusilamiento. No solo de sus adversarios, si no de algunos ex incondicionales le están exigiendo dejar la Casa Blanca, a 9 días de que termine su mandato.

es imposible ocultar, su soberbia, su egocentrismo y su habilidad por mentir una y otra vez, sino su arcaico político, su perversidad, su incapacidad para reconocer entre el bien y el mal, entre lo que salva y lo que destruye a una sociedad como la que la gobierna.

Solo él se engaña cree sus discursos, solo él compra sus mentiras, solo él tiene los datos correctos, los que demuestran un fraude electoral que nunca mostro con precisión. Y se aferra a su verdad, aunque nadie en su gabinete lo respalde.

El asalto del miércoles pasado al Capitolio finalmente lo mostro de carne y hueso. Como una insurrección en jefe, enviando a hordas de supremacía blancos a amenazar el destino de toda una nación y sus consecuencias políticas.

Falló en su intento, se le revirtió el golpe. Y ahora quiere otorgarse a sí mismo el perdón presidencial, en un indulto político que lo blindaría de cualquier acusación posterior a su salida de la casa blanca.

Pero las presiones para que renuncie arrecian y ceda la silla presidencial a su vicepresidente, Mike Pence, crecen por horas.

Nancy Pelossi, la líder del senado estadunidense anunció que volverán a buscar el ‘impeachment’ contra Trump, si su gabinete no invoca la Vigésimo Quinta Enmienda y le retiran el apoyo, e instalarían al vicepresidente en el gobierno.

Para la líder del Congreso, “aunque faltan solo 9 días, cualquier día puede ser de horror para los Estados Unidos”. Pelossi calificó las acciones presidenciales del miércoles como (sediciosas).

El Departamento de Justicia dijo que no descarta investigar el involucramiento del presidente D.Trump en el asalto al Capitolio. El fiscal de Washington, Michael Schwerin, advirtió que están buscando a todos los actores políticos,y no solo las personas que se introdujeron al edificio”.

Incluso, John Kelly, quien fuera jefe del gabinete de D.Trump, en sus primeros dos años de gobierno, dijo que, si aún estuviera dentro del gobierno, él votaría porque se aplicara la Vigésimo Quinta Enmienda. Y fue tajante cuando dijo que “D.Trump está incapacitado para ejercer los poderes y las tareas de su oficina”.

La crisis de final del gobierno Trump alcanzó al gabinete, en donde E.Chao, la secretaria de transporte, y media docena de funcionarios renunciaron como protesta por los hechos del miércoles en el Capitolio. la renuncia de Chao no es cualquiera. ella es la esposa de Mitch Mc.Connell, el líder republicano en el Senado de los Estados Unidos.

La crisis política y el deterioro se aceleran rápido. Y quien arrancó su gobierno prometiendo que limpiaría el pantano, lo está dejando más inmundo, más pestilente, con una nación dividida y colapsada como nunca.

Es cierto, como lo dice el presidente D.Trump, que en esta última elección logró más votos que hace cuatro años.

Pero también es cierto que fueron más los norteamericanos que salieron a votar por el cambio, cansados de su autoritarismo y sus locuras, y eligieron al demócrata Joe Biden. esto viene a colación por el recuento sobre la mesa para que aprendamos en cabeza ajena, lo que está pasando. Para que nuestros políticos en particular el presidente Andrés Manuel, vea lo que puede sucederle si insiste en predicar el “populismo” toxico con arrogancia y absolutismo que ejerce en el poder presidencial.

No se puede apoyar a un presidente saliente como D.Trump, ignorar y despreciar a un presidente entrante como J. Biden, decir que no se acudirá a la toma de posesión y de paso negarse a fijar postura sobre el asalto al Capitolio, sin que se paguen las consecuencias diplomáticas.

No se puede insultar a los mexicanos defendiendo las vacaciones del epidemiólogo H. López-Gatell, llamándolo “el mejor funcionario del mundo”, cuando las cifras de la pandemia hablan por sí mismas de su más absoluta negligencia, que raya en el genocidio.

Ni qué decir de la incorporación en el gabinete de personajes sin las capacidades para hacerle frente a dependencias como Educación, que exigiría expertos en la materia, no amigos, camaradas políticos o lo que es más incondicionales, al igual que sucedió con los primeros dos años de gobierno de D.Trump, en el gobierno de la Cuarta Transformación, todas las críticas se hacen detrás de la puerta, nadie confronta al presidente López ni se le cuestionan sus decisiones.

La última palabra se da en el pulpito de la mañanera, la razón tiene un solo dueño y los responsables conocen de los planes, igual que el resto de los mortales.
Por eso sería pertinente que el presidente López Obrador, se viera en el espejo del inquilino de la Casa Blanca.

Sería lamentable que hacia finales del sexenio -o incluso frente a las inminentes elecciones federales de mitad de gobierno acabáramos haciendo de nuestra política otro asalto a la democracia.

 

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