Una serie de errores o pifias del gobierno federal han comenzado a suceder con más frecuencia y a veces, los traspiés se cometen a diario, lo cual no es común si se toma en cuenta que en el sector público hay gente experimentada y con los conocimientos necesarios para manejar correctamente la información.

 

En los nueve meses que lleva la Cuarta Transformación, diversos planes se han anunciado como la terminal aérea de Santa Lucía, el Tren Maya, etcétera; sin embargo, no siempre van acompañados de una buena estrategia de comunicación.

 

Manifestaciones y contradicciones

 

Hace unos días, el cierre de las vialidades aledañas al Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México por parte de familiares de menores con cáncer, quienes denunciaron la falta de medicamentos empleados para el tratamiento de los niños, desató una ola de críticas y al mismo tiempo, exhibieron la falta de coordinación entre las dependencias como la Secretaría de Salud, Cofepris y hasta el IMSS.

 

Una semana antes, la Secretaría de Gobernación y el Presidente de la República dejaron al descubierto su total desconexión en los mensajes referentes al tema de los grupos de autodefensa; dos discursos con diferentes ángulos, por un lado, Olga Sánchez Cordero promotora del acercamiento y el diálogo con estas organizaciones y por el otro, el presidente Andrés Manuel López Obrador opositor a cualquier plática con esta últimas.

 

Receta secreta

 

La base de una buena comunicación (gubernamental) radica en la perfecta sincronización de sus miembros para la argumentación, el medio, el mensaje, el timing y la frecuencia en la que su discurso saldrá hacia los ojos y oídos de los ciudadanos.

 

De ahí la importancia de estructurar y dividirse la tarea para informar sin caer en contradicciones o vacíos como en los casos antes mencionados. AMLO ha innovado en la manera de comunicar a través de las conferencias matutinas (las cuales implementó en su paso por el GDF) y las publicaciones en redes sociales, pero necesita que sus colaboradores abonen a la narrativa que busca establecer.

 

Si bien es cierto que una administración (federal, estatal o municipal) debe ser una fuente generadora de información, no todos los asuntos que propaga son de interés colectivo; por ejemplo, la Secretaría de Cultura tiene menor relevancia con respecto a la de Educación Pública o Hacienda.

 

Comunicación vital

 

Está comprobado que los errores de comunicación pueden contribuir a una disminución en la popularidad de cualquier político. A la gente no le gusta ser engañada y detecta inmediatamente cuando el emisor no se conduce con veracidad.

 

A lo anterior, se debe agregar la gran cantidad de medios y periodistas reacios al cambio, que lanzan todos los días opiniones, comentarios e investigaciones (fundadas o no) en contra del actual régimen y que han ido mermando la credibilidad del mismo, el cual todavía posee el control de la agenda, pero de no reestructurar su proyecto comunicativo, podría revertirse en favor de sus detractores.

 

El peor escenario para Morena y su gobierno sería el caer en la confianza excesiva; no obstante, la diferencia entre consolidar su fuerza y la implosión pende de una línea muy delgada, para ello, requiere de tres cosas: comunicar veraz, periódica y oportunamente.  

 

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