“Cuando la empecé a hacer sentí una conexión muy grande y sentí un cariño todavía más especial, con más ternura”

 

(Maricarmen Hernández) La Catedral de Notre Dame de París recibió la semana pasada una pintura de la Virgen de Guadalupe y de la cual, hace unos días, se autorizó su exhibición de manera permanente. Lo que hace especial a esta obra es que fue elaborada por manos poblanas, toda vez que corrió a cargo del artista plástico José Alberto Gómez.

 

En entrevista con El Sol de Puebla, el artista poblano comentó que el origen de esta pintura fue por una petición especial que le hizo una clienta el año pasado.

 

“Me dijo que quería una pintura de la Virgen de Guadalupe, pero quería que se apegara lo más que se pudiera a la original que está en México. Me pidió que investigara bien los colores, las medidas y todos los detalles porque la iba a tener en un lugar muy especial de su casa”, comentó.

 

Aunado a esta petición especial, la clienta le comentó que en un par de días se iría a México, así que le pidió que lo más pronto posible le entregara su encargo. Alberto aceptó.

 

Fue así que el 6 de enero de 2018, el joven artista de 35 años de edad tomó sus pinceles para iniciar con los primeros trazos del óleo. Día, tarde y noche se dedicó a esta petición especial. Hubo días en que decidió quedarse a dormir en el estudio que tiene en el Barrio del Artista para avanzar lo más que pudiera. Al cabo de 15 días la obra estaba lista.

 

“Realmente terminé la obra muy rápido”, dice sorprendido de sí mismo y agrega: “aunque sí he sido devoto de la Virgen de Guadalupe, cuando la empecé a hacer sentí una conexión muy grande y sentí un cariño todavía más especial, con más ternura”, compartió con especial sentimiento.

 

 

En cuanto la entregó, la clienta quedó maravillada y se la llevó a México. Después de unos días recibió un par de fotos por parte de ella y vio que, en efecto, la clienta había mandado a diseñar un espacio para tener el cuadro. Los meses pasaron y no supo más de ella.

 

Fue apenas hace un par de semanas que le llegó la noticia que alguien con urgencia lo estaba buscando. Le pasaron un contacto de número de teléfono con clave LADA de Francia y se comunicó.

 

“Era la persona a la que le había vendido la virgen y me dijo que mi pintura estaba en una catedral muy bonita llamada Notre Dame. En cuanto escuché eso lloré de la alegría porque como artista plástico y ser humano lograr algo así es trascendente”, compartió.

 

Lograr que una de sus obras se encuentre en un importante lugar que ha sido considerado como la cuna del arte y de pintores mundialmente famosos, es para Alberto una doble satisfacción, pues asegura que nunca se imaginó que una de sus pinturas llegara tan lejos y que además fuera con uno de los símbolos religiosos más importantes del país: La Virgencita del Tepeyac.

 

“Estoy feliz porque además en estos días la virgen recibirá a los mexicanos que estén en París y que son devotos de ella”, finalizó.