Un poeta, antes de serlo, debería ser un buen prosista. Y esto a veces no es así. En esta lengua hay poetas notables que esconden a mediocres narradores, a articulistas vacíos y a novelistas y conferenciantes sin apenas nada que contar. García Montero, al que tienen por virrey de este género, es así: un poeta bueno y aburrido en lo demás. Eso no sucede, por ejemplo, con Erika Martínez. Con ella uno tiene la seguridad de leer primero a una buena prosista y luego a una excelente poeta.

La dirección del Museo del Louvre expresó sus reservas y rechazo ante la iniciativa del Ministerio francés de la Cultura de hacer una gira por museos de toda Francia del cuadro La Gioconda, de Leonardo Da Vinci, la joya del museo parisino.