Martín Solares publica El caso Lowry, un libro con textos de varios escritores para hacer una hoja de ruta sobre esta novela, una de las más importantes del siglo pasado

 

La novela Bajo el volcán de Malcolm Lowry (Cheshire, 1909-1957) es una lectura obligada para los escritores Patrick Deville, Juan Villoro, Antonio Ortuño, Eduardo Antonio Parra, Tanya Huntington y Francisco Rebolledo, es por eso que el editor Martín Solares los reunió para que respondieran dos preguntas: ¿cómo te transformó la vida Bajo el volcán? y ¿por qué hay que leerlo a más de 70 años de su publicación?

 

El resultado fue el libro El caso Lowry, editado por la Dirección General de Publicaciones de la Secretaría de Cultura, el cual incluye ensayos, cuentos, y narraciones de cómo el poeta inglés llegó a México a principios del siglo XX y cómo construyó su novela más reconocida.

 

“Quise invitar a algunas de las personas que me han inducido a buscar más de Lowry o que han escrito libros fundamentales sobre la obra de este autor. El libro está imaginado en tres partes: un prólogo, un mapa de las ciudades mexicanas en las que vivió Lowry (Acapulco, Oaxaca y Cuernavaca) y la experiencia que han tenido con este autor otros escritores de diferentes generaciones”, explica Martín Solares.

 

En el libro destaca la participación de Patrick Deville, escritor francés finalista del Premio Goncourt en 2012, quien escribió Viva, una novela sobre tres escritores extranjeros que llegaron a México: Lowry, Trotsky y B. Traven. “Entonces le pedimos que nos prestara la parte que escribió sobre cómo desembarcó en Acapulco, Malcom Lowry”.

 

Es decir, indica Solares, el segundo tercio del libro es un mapa de las tres grandes ciudades en las que vivió Lowry.

 

“Su llegada a Acapulco es la primera parada. Lowry siempre dijo que había llegado un 2 de noviembre; sin embargo, parece que llegó un par de días antes pero estaba tan lleno de tequila que no se dio cuenta. Eso nos lo cuenta en este libro Deville describiendo a un Lowry de 27 años con físico de boxeador que vive de la pensión que su papá le entrega cada mes”.

 

Después, El caso Lowry narra su arribo a Cuernavaca de la mano del novelista Francisco Rebolledo y luego, el poeta Ernesto Lumbreras, quien radica en Oaxaca, rastrea el paso de Lowry por esa ciudad sureña.

 

Esas tres ciudades confluyen en Bajo el volcán, en Quauhnáhuac, una ciudad inventada por el inglés y que de acuerdo con Martín Solares,  está basada en un 70 por ciento en Cuernavaca y en 40 por ciento en Oaxaca.

 

“Las cantinas de Oaxaca, las más desastrosas que Lowry visitó, las trasladó a esta ciudad imaginaria, al igual que las calles sinuosas que le quitaban el aliento y la visión de dos volcanes tan próximos que lo atemorizaban se mezclan en Quauhnáhuac”, señala.

 

El resto del libro es un coloquio de autores de distintas generaciones como Juan Villoro, Eduardo Antonio Parra, Daniel Salinas Bassave, Antonio Ortuño, Isaí  Moreno y Tanya Huntington y el ilustrador Patricio Betteo.

 

“Por ejemplo, Villoro hizo un ensayo sobre quién fue ese autor que escribió de manera extraordinaria Bajo el volcán, y en el caso de Patricio Beteo hizo una lotería con los personajes y los temas de la novela, la cual está integrada al libro”, destaca.

 

MUSICALIDAD Y AMOR. En opinión de Martín Solares, coordinador de El caso Lowry, la novela Bajo el volcán es una obra fundacional, de las mejores de la literatura universal porque cada que los críticos hacen un corte de caja de las mejores novelas escritas en inglés, siempre eligen a Bajo el volcán.

 

“Es un largo poema en prosa escrito con una musicalidad y una poesía tan intensa, línea por línea; además diseñado y estructurado como una novela”, señala.

 

Solares agrega que no es una obra de fácil acceso. “Leer Bajo el volcán equivale no a conquistar el Popocatépetl sino el Everest, porque es una de las novelas con un arranque muy complejo y arbitrario que te puedes imaginar pero al mismo tiempo tan preciso que se echa andar un mecanismo que produce magia literaria, de la mejor”.

 

El escritor considera que la estructura de la novela de Lowry simula a un caracol. “Bajo el volcán inicia con un día de muertos de 1939 y en vez de avanzar hacia adelante, se va al pasado, nos cuenta un 2 de noviembre del año pasado, de 1938, y de manera curiosa son 12 capítulos perfectos que terminan en el instante en que abrimos el libro. Es una novela circular de alta perfección”, indica.

 

En esa trama, añade, la magia narrativa es que los personajes muertos reviven. “Lowry anuncia la muerte del héroe y heroína en el primer capítulo y en el segundo nos los presenta más vivos que nunca. Después nos cuenta una gran historia de amor entre alguien que no puede evitar caer y un ángel aún más grande que quiere salvarlo de esa caída. Es una de las más grandes historias de amor de la literatura universal”, señala.

 

 Solares refiere al amor de Yvonne hacia su ex marido, Goeffrey Firmin, quienes se divorciaron y en donde Goeffrey es un personaje en desgracia que no puede con sus propios demonios. “Es un personaje que no sabemos si es un héroe o un criminal de la Segunda Guerra Mundial y a quien su propio gobierno está desconociendo cuando Inglaterra rompió relaciones con México en 1938”.