The age of disenchantment' de Aaron Shulman presenta a los lectores estadounidenses la historia de la familia de escritores

 

Quizá sea narcisismo, pero se encoge el corazón al pensar en un lector estadounidense que descubra por primera vez los nombres de Leopoldo María, Felicidad, Leopoldo, Juan Luis y Michi; que busque en un mapa la ciudad de Astorga, la calle Ibiza 35 y el Liceo Italiano de Madrid; que intente encontrar El desencanto subtitulado en inglés. La historia de la familia Panero, una leyenda domesticada como un relato familiar para miles de españoles, es, desde este otoño, una historia inédita en busca de nuevos mitómanos de lengua inglesa.

 

Y eso gracias a Aaron Shulman, periodista estadounidense y marido de una cordobesa, que ha publicado en su país The age of disenchantments, con el sello de Ecco/Harper Collins. Después de una lectura rápida, el libro se podría resumir como un relato de no ficción que va desde el nacimiento de Leopoldo Panero Torbado hasta la muerte de Leopoldo María Panero Blanc. Como el texto se dirige a lectores anglosajones (existe incluso una negociación para convertir el libro en serie de TV), la saga familiar aparece enlazada con la historia de España durante el siglo XX. Pero ojo: el trabajo de Shulman no ha consistido en sintetizar las anteriores biografías panerianas y enriquecerlas con alguna idea tomada de Ian Gibson. En su libro hay material nuevo.

 

"De hecho había demasiadas para incluirlas todas", explica Shulman en un correo enviado desde San Diego, California. "Hay detalles tomados de fuentes pocas explotadas. El Centro Cultural de la Generación del 27 tiene las cartas de amor inéditas entre Leopoldo y Felicidad de 1940, antes de casarse. Son poéticas y melodramáticas y, desde mi punto de vista, son un presagio de su matrimonio. El Archivo de Leopoldo Panero también tiene las preciosas cartas de amor de Joaquina Márquez a Leopoldo Panero. Estuvieron juntos en el Sanatorio Real de Guadarrama, enfermos de tuberculosis. Saqué muchísimas historias también de las casi 90 personas a las que entrevisté. Por ejemplo, sobre el estreno de El desencanto en 1976 en el Palace. Y hay detalles que creo que humanizan a los Panero: la imagen de Michi sentado en el suelo de la cocina de Marta Moriarty después de una pelea de novios; Juan Luis desayunando yogur con muchísimo azúcar; Leopoldo María diciendo que echaba de menos a su familia en sus últimos años...".

 

La paradoja de The age of disenchantments es que los Panero, con su destino tan teatral y tan fatal, sirven para hacer un relato muy razonable de la España del siglo XX. Leopoldo padre, por ejemplo, aparece primero como una víctima y, después, como un hombre que intenta salir adelante pero se equivoca en sus decisiones. Aquellos que se irriten con esos libros anglosajones que retratan España como una escena de Carmen, pueden confiar en Shulman.

 

"No es que quisiera complacer todos los puntos de vista, pero mi meta era escuchar y empatizar. España es un país con una historia de inmenso dolor. Por eso, la compasión y la comprensión fueron mi metodología. Aunque soy crítico con muchas personas en el libro, quise evitar las divisiones absolutas que históricamente existen en España, las que a menudo pueden convertir una conversación tranquila en un shouting match. Quizás es mas fácil para mi porque no soy español", explica Shulman. "Ha habido muchos aventureros literarios con la historia de España, sobre todo en relación a la Guerra Civil. La guerra fue una gran herramienta profesional para muchos escritores no españoles, aunque el romanticismo de España existía antes y sigue existiendo hoy en día. En parte esto es porque sí, hay algo operístico en la historia de España, un dramatismo épico, digamos, que atrae a las personas que buscan experiencias. Pero me parece que las lecciones de una historia tan dura e intensa como la de España se pierden si no se cuenta con un acercamiento muy razonado y equilibrado. Un siglo tan dramático como el siglo XX en España no se puede contar con un tono demasiado dramático porque no es necesario. Si se cuenta así, todo se convierte en ópera".

 

Al hilo: la historia de Leopoldo y Felicidad sólo puede ocurrir en España. En cambio, la de sus hijos, su competitividad y su relación con la contracultura de la segunda mitad del siglo XX. ¿Esa historia habría sido posible en cualquier país de Occidente?

 

"Hay muchísimas particularidades de los hermanos Panero que son muy propias de España, pero es verdad que hay algo universal en sus vidas y en lo que cada uno representaba de cierto modo: Michi es el playboy y diletante; Juan Luis, el loner que quiere sustituir a su padre; y Leopoldo María, el genio loco. Y luego está el poder magnético de la familia, que es mucho mas débil en EEUU que en España. Hay algo muy universal en los hermanos Panero, pero también hay algo muy, muy español: ese imán irresistible de la familia, los padres, y el nido familiar. Los hermanos Panero eran mucho mas despegados de la familia que la mayoría de los españoles, y mucho mas individualistas, pero creo que añoraban el confort primitivo de la familia. Sin embargo, en vez de encontrar ese confort, encontraron una especie de musa colectiva en 'el coñazo' de la institución de la familia".

 

Y eso lleva a la pregunta que de verdad importa: ¿qué ve un lector no español en los Panero que no pueda ver un español? "Creo que un no español que ve El desencanto por primera vez descubre una historia singular y universal. Singular porque los Panero eran personas extraordinariamente únicas, con idiosincrasias tremendas, algunas muy graciosas e interesantes, otras trágicas y destructivas. Universal porque en las vidas de los miembros de la familia se ven temas y tensiones que son universales, que todo el mundo entiende: el amor y el odio, el olvido y la memoria, la libertad y la represión, la familia y el individuo, el arte y la política; y el deseo de vivir literariamente, de superar la banalidad de la vida diaria y convertirla en algo más... El hecho de que estos temas de los Panero coinciden con muchas tensiones de España en el siglo XX añade algo más, la confluencia de la vida privada y la vida publica, la colisión de las personas y una nación".

Michi y Leopoldo, orfandad y transgresión

 

Los dos ejemplos más refinados en la autodestrucción y devastación de The age of disenchantments son, cada uno a su manera, los dos hermanos menores Panero.

 

"Hay algo muy trágico en la vida de Michi, que me daba más y más pena cuanto más llegaba a conocerlo a través de mi investigación. Durante una visita a España, en diciembre de 2015, pasé una semana en Madrid casi exclusivamente centrado en la historia de Michi, entrevistando a sus amigos, localizando documentos relacionados con su vida, y acabé muy deprimido. Su falta de autocontrol, su fatalismo, y su impulso de autodestrucción le llevaron a situaciones muy, muy oscuras. Recuperé muchas cosas desconocidas de los últimos 15 años de su vida en parte porque impedían al flujo de la historia principal, pero también porque eran muy deprimentes, hasta el punto de que era difícil seguir leyendo. Sin embargo, no sé si para mi Michi es indescifrable. La muerte de su padre dejó un agujero dentro de él -siempre decía que se sentía huérfano- e intentaba llenar ese vacío con cosas vacías: el alcohol, la seducción, la vanidad, y la performance de ser Michi Panero. Creo que le daba tanto miedo revelar su vulnerabilidad -tanto en la creación artística de la escritura, que le asustaba mucho, como en relaciones personales- que rechazaba las cosas que mas quería".

 

El otro enigma es Leopoldo María Panero. Shulman interpreta que, cuando llega la Transición, el poeta de Así se fundó Carnaby Street se convirtió en un huérfano de Franco, sintió que su rebeldía se convertía en algo caduco. "Esta idea se me ocurrió a raíz de la famosa pregunta de Vázquez Montalbán: '¿Contra Franco vivíamos mejor?'. Creo que el modo transgresor de vivir de Leopoldo María Panero funcionaba mejor antes de la democracia, porque su comportamiento extremo tenía un claro contenido y propósito politico. Es decir, era parte de una fuerza colectiva de cambio, parte de una lucha urgente por la libertad. Su autodestrucción era parte de la destrucción del franquismo. Después, su vida era mas bien un ejemplo de exceso y decadencia (en una linea ya establecida de los poetas malditos), aunque también tenía su punto transgresor y politico en su rechazo simbólico del capitalismo neoliberal. Pero su figura tenia menos fuerza, y cuando él hablaba se notaba menos vitalidad y una cierta nostalgia. A Leopoldo María le gustaba violar los tabús. Durante el franquismo había mas tabús y más oportunidades para violarlos y generar los conflictos de los que disfrutaba. El libro Culpables por la literatura

 

, de Germán Labrador Méndez, un catedrático español en Princeton, me ayudó mucho a entender a Leopoldo María y su generación".