La escena vivida el pasado viernes en Barcelona (un espectador le recriminó que no cantase en catalán durante el concierto de homenaje a su disco 'Mediterráneo') resume la situación del cantautor catalán.

 

Serrat interrumpe un concierto para responder a un espectador que le recriminó que cantase en castellano

 

El 25 de marzo de 1968 un joven Joan Manuel Serrat (Barcelona, 1943) provocó un cataclismo político-musical-televisivo cuando anunció que no representaría a España en el Festival de Eurovisióna menos que se le permitiese cantar en catalán la canción que le habían asignado. La respuesta es conocida: TVE sustituyó a Serrat por Massiel y la canción, 'La la la', se convirtió en la primera victoria española en el certamen.

 

Un año antes, durante el concierto de su consagración en el Palau de la Música Catalana, Serrat vio cómo una de sus teloneras, la francesa Jocelyn Jocya, era insultada por cantar en francés. El entonces ídolo de la Nova Cançó catalana salió en su defensa, como recuerda la escritora Maruja Torres.

 

Detalles como estos convirtieron a Serrat en símbolo de la cultura catalana e icono de la resistencia cultural contra la intolerancia. Pero 50 años después ha visto cómo se ha invertido la situación. El pasado viernes, durante el tercer concierto en Barcelona de su gira 'Mediterráneo da capo', que celebra su disco más conocido, un espectador le pidió que cantase en catalán, ya que estaba en Barcelona. El músico de Poble Sec pidió a su banda que dejase de tocar y se dirigió al asistente: "Le pido que me deje hacer mi espectáculo tal y como está diseñado. Le aseguro que es la primera vez que tengo que parar el espectáculo, que ha girado por todo el mundo, porque alguien diga algo así. Es increíble que en los tiempos que corren haya gente que no lo entienda. Se puede sentir usted orgulloso".

 

La situación ejemplifica el momento en que se encuentra Serrat, que en los últimos meses se ha mostrado crítico con el independentismo catalán. Así, tras las jornadas de septiembre de 2017 en el parlamento catalán, Serrat afirmó en una conferencia en Chile: "La convocatoria del referéndum en Cataluña no es transparente porque está creada con una ley elaborada por el Parlament pero a espaldas de los demás miembros del Parlament". Y más: "Este tipo de referéndum a mí no me da la sensación de que pueda representar a nadie".

 

A partir de ese momento, el independentismo se rebeló contra Serrat y éste tuvo que soportar que lo acusasen de traidor e, incluso, de "fascista". Para él, aquello significó "o desconocer lo que es el fascismo o realmente buscar un insulto a una persona como el que se puede buscar a un árbitro cuando pita algo que no nos gusta y nos acordamos de su madre sin que aquella señora haya tenido nada que ver".

 

A esas afirmaciones siguieron otras, como cuando dijo que "sería insensato declarar la independencia" y que "uno no se puede acostar español y levantarse catalán".

 

La tensión provocó que los independentistas pidieran el boicot a la emisión en TV3 del documental 'Serrat, el noi del Poble Sec' a comienzos de este año. "Ya he vivido situaciones parecidas, dolorosas e injustas", dijo sobre aquellas reacciones.

 

En la presentación de esta misma gira, aseguró que los líderes independentistas "no acaban de reconocer dónde está la salida" y que el 'procés' era "la feria del disparate".

 

Se da la circunstancia de que en su concierto en Valencia el pasado septiembre fue recriminado por hablar en catalán. Serrat dijo entonces que había costado "mucha cárcel y cunetas poder hablar nuestro idioma" e invitó a los ofendidos a abandonar el recinto.