Una exposición en el Museo de Israel muestra manuscritos de Maimónides, el sabio de Córdoba convertido en autoridad religiosa y filosófica.

 

La principal ventana cultural de Jerusalén exhibe estos días valiosos pergaminos del considerado pensador judío más influyente de la historia. El erudito judeoespañol Maimónides.

 

Moshé Ben Maimon (Rambam) regresa a unas tierras que recibieron sus restos en la ciudad de Tiberiades. 814 años después del fallecimiento, su legado religioso y filosófico sigue vivo en academias rabínicas y universidades. La nueva exposición en el Museo de Israel se arropa con una tenue luz roja que mima las obras del rabino, médico, filósofo y teólogo de Córdoba.

 

"Está considerado una de las grandes luminarias del judaísmo español porque indudablemente realiza un análisis racional de la Torá cuando en la Edad Media se desarrollaban interpretaciones infantiles. Él desea una religión con cierta racionalidad explicando muchos de los mandamientos dentro de la lógica de la evolución histórica", nos dice el académico español Mario Saban que en su libro El Genio de Maimónides (2008) recorre la monumental obra de Rambam.

 

Cedidos en un operativo discreto y blindado al museo israelí por instituciones como la Universidad de Oxford, la biblioteca del Vaticano, el Museo Metropolitano de Nueva York o la Bilbioteca Nacional de Francia, los manuscritos se intercalan en un espacio marcado por poca oscuridad y mucha historia. La historia que se inició en en 1138 aunque algunos autores sitúan la fecha de su nacimiento en 1135. Lo que nadie duda es que Moshé Ben Maimón nació en Córdoba.

 

Educado en la cultura musulmana y apasionadamente atraído por la medicina, las matemáticas y la astronomía, a los 16 años escribió su primer libro (dedicado a la filosofía de la naturaleza). Ante la represión de los invasores almohades que perseguían a los judíos que rehusaban convertirse al Islam, huyó con su familia a la ciudad marroquí de Fez.

 

En 1165, los judíos le recibieron con todos los honores en Acco (San Juan de Acre). El erudito también visitó Hebrón y Jerusalén bajo dominio de las cruzadas para acabar su última y más prolífica etapa de la vida en Al Fustat (el antiguo El Cairo) donde también ejerció de líder comunitario judío.

Uno de los manuscritos de Maimónides que se exponen.

Un sabio religioso y filosófico

 

Más allá de su vigencia espiritual, su claridad en la explicación y síntesis del judaísmo, sus vastos conocimientos sobre lo divino y terrenal, su capacidad de mezclar profundidad y sencillez en la enseñanza de la Torá, su valiente decisión de compaginar la fe y la ciencia, su etiqueta de pensador innovador muchos siglos antes del nacimiento de las Startups y su rico lenguaje (especialmente del judeoárabe, es decir, el árabe en alfabeto hebreo), el secreto de Maimónides para doblegar el peso del tiempo reside en sus múltiples caras. No hay un sólo Rambam. Judíos, musulmanes y cristianos pueden quedarse con una parte determinada de su trayectoria, biografía y obra.

 

Los judíos laicos, por ejemplo, se identifican con el Maimónides de El Guía de los Perplejos. "Muchos rabinos de la época percibieron que esta obra podía crear dudas sobre los fundamentos del judaísmo", explica Saban.

 

Los más creyentes ensalzan a Maimónides de Mishné Torá. Seguramente el texto más profundo y completo que nunca se haya escrito y se escriba sobre el código de la ley religiosa judía. La Halajá no se puede estudiar y entender sin sus escritos.

 

"Maimónides hace dos cosas muy significativas. Por un lado, divide el libro en 14 asuntos temáticos que no están ordenados según el Talmud y por otro, anula todo el debate rabínico dando sólo las conclusiones, lo que le cosechó críticas", comenta la curadora Miki Joelson ante unos manuscritos medievales copiados con su firma original. Joelson recuerda que una de sus inspiraciones era la filosofía griega y le reivindica cómo "el buscador del camino del medio y la moderación". Intentó acercar la Biblia al gran público con un lenguaje cercano, directo y ajeno a las formas de la ortodoxia más rígida.

Un lenguaje para acercar la Biblia al gran público

 

Para muchos jóvenes israelíes -incluyendo también no pocos religiosos- Rambam no es el sabio de Al Ándalus que citan y homenajean estos días en el museo en Jerusalén sino el nombre de la calle cerca de su casa o del gran hospital de Haifa. De ahí que uno de los objetivos de esta muestra sea acercar su figura a las nuevas generaciones para que traspase las paredes de los estudiosos de sus interpretaciones y comentarios sobre la Biblia, filosofía o salud. Ya entonces, destacaba la importancia de una dieta sana y tener paz interior como solución a muchos problemas.

 

"Vivimos en un mundo en el que la gente busca un significado. Rambam nos da muchas respuestas en numerosos campos. Cuestiones existenciales como por ejemplo el destino y objetivo del ser humano en el universo", cuenta la curadora Anna Nitza a EL MUNDO en la entrada de la mejor exposición sobre Maimónides en la historia de Israel.

 

Desde Barcelona donde imparte clases de Cábala, Saban destaca que "Maimónides agrega muchísimas ideas originales y da acceso al pueblo a leyes del Talmud que solo era un campo especializado de los eruditos. Muchos rabinos de la época percibieron que su obra El Guía de los Perplejos podía crear dudas sobre los fundamentos del judaísmo".

 

Saban le sitúa como exponente del judaísmo abierto. "Cuando escribe sobre los conversos al judaísmo, insiste que jamás a un converso se lo debe considerar como tal sino como a un judío de pleno derecho", señala.

 

El académico lamenta que "en España no sólo no se conoce la figura de Maimónides sino que no se conocen los grandes sabios judíos en todas las áreas de la cultura hispana".

 

"Se necesita una mayor divulgación del acervo cultural judío en las escuelas españolas", concluye.