La película con más éxito del largo puente de cuatro días no aparece sorprendentemente en los registros 'oficiales'. Y no es tanto por modestia como por estrategia. Roma, de Alfonso Cuarón, consiguió el cartel de no hay entradas en prácticamente todas y cada una de las sesiones posibles (salvo en las matinales). Así lo anunciaban insistentemente las páginas web de cuatro de los cinco cines en los que se ha podido y aún se puede ver hasta el próximo viernes día 14 que salte a Netflix. En ese momento, la cinta mexicana que ya cuenta con tres nominaciones a los Globos de Oro ya estará disponible en el canal de pago.

 

La empresa encargada de recoger día a día las cifras de recaudación, Comscore, se limita a decir que, en efecto, no ha recibido ningún dato de las salas de exhibición. En los propios cines en los que se proyecta la película cualquier pregunta es desviada a Netflix. "No estamos autorizados a dar información alguna. Cualquier cosa, por favor, escriba a...". Y en los puntos suspensivos dejan el email de la encargada de la empresa que desde hace ya una semana permanece en completo silencio.

Unos 155.000 euros en el puente

 

Un cálculo aproximado que simplemente se limite a multiplicar por los nueve euros de cada entrada en fin de semana (cantidad ofrecida por el cine Verdi) todas las posibles localidades del puente de la Constitución, arroja un balance de 155.000 euros aproximadamente. Los aforos de cada pantalla se encuentran en las páginas webs de los cines. Eso dejaría una media de recaudación por pantalla superior a 7.000. Esto si hacemos un cálculo de tres sesiones por día.

 

En los cines Albéniz de Málaga han sido cuatro los pases diarios y en un cine en Madrid y otro de Barcelona hubo sesión matinal que no se han computado aquí. Es decir, llegaría incluso a superar al gran estreno de Disney, Ralph rompe internet, que con 2.373.000 de recaudación total en 786 pantallas y 3.020 euros por sala ha ocupado el primer puesto de la taquilla 'oficial'. Las cifras colocarían a Roma al lado del primer fin de semana de, por ejemplo, Los Vengadores: Infinity War. El mayor éxito de Disney-Marvel hasta la fecha hizo en su estreno una media por copia de 7.529 euros.

 

Desde cualquier punto de vista, lo ocurrido se antoja, como mínimo, inédito hasta la fecha. Los más atrevidos lo califican incluso de histórico. Es la primera vez que un estreno que se salta las llamadas ventanas de exhibición de forma tan drástica consigue unas cifras ya no buenas sino directamente incuestionables. Téngase en cuenta que hasta ahora existe un pacto tácito (o no tanto) entre los cines de obligar a las distribuidoras a no llevar ninguna de sus producciones a cualquier otro formato (blu-ray u online) hasta pasados cuatro meses desde su estreno en cines. Netflix no lo ha respetado y lo ha reducido a simplemente una semana.

 

En la pasada edición de Cannes fue precisamente esta polémica-discusión la que hizo que la dirección del festival decidiera, bajo la presión de exhibidores y distribuidores, dejar fuera a todas las producciones de la cadena de televisión. La decisión eliminó de la competición a precisamente la película de Cuarón. La Mostra de Venecia no pudo quedar más contenta. De golpe, los últimos trabajos de los hermanos Coen, de Paul Greengrass y hasta la película inacabada de Orson Welles, La otra cara del viento, aterrizaron en el Lido después de verse expulsadas de la Croissette. Por supuesto, Roma se hizo con el León de Oro.

Netflix, fiel a sí mismo, se mantiene en silencio.

 

Pero, por otro lado, el silencio de Netflix sobre sus cifras le deja en mal lugar con sus competidores y, llegado el caso, hasta colegas. "Todos ponemos nuestros datos a disposición de los demás con el objetivo de ayudarnos mutuamente. Sólo esas cifras nos permiten ver cómo funciona el mercado, qué tipo de películas funcionan y cuáles no. Cada uno saca sus conclusiones en función de su negocio, pero las taquillas están a la vista de todos de forma objetiva", dice un distribuidor y a la vez exhibidor que prefiere no identificarse. "Lo cierto", apuntan desde Comscore, "es que no está bien. No es solidario ni, a la larga, beneficioso para nadie".

 

Y ahora la pregunta: ¿qué pasará ahora? Y llegados a este punto, ni una respuesta. Todo preguntas. ¿Se cobrarán venganza las grades cadenas de exhibición de la distribuidora (A contracorriente) que ha roto el pacto de las ventanas de exhibición? Es un secreto a voces en un sector que controlan básicamente dos grandes compañías (Cinesa y Yelmo) que hasta la fecha el tiempo de espera entre el cine y todo lo demás se mantenía en pie merced a un férreo control de premios y castigos. ¿Cambiará el panorama definitivamente cuando Disney, la más codiciada de las distribuidoras por los cines y madre de todos los blockbuster, tenga su propia cadena de televisión (ocurrirá en muy breve)? ¿Le interesa a Netflix realmente el cine o está simplemente aprovechando el revuelo para patrocinar su cadena de pago? ¿Se volverá a repetir todo esto cuando Martin Scorsese estrene The Irishman, también producción de Netflix? Y así.