En su décima edición se instalaron el sábado cien sedes a lo largo del país. Se contabilizarían en este año dos millones de asistentes en la historia del evento

 

En un ambiente festivo que invitó a familias enteras a sumergirse en el conocimiento astronómico, se llevó a cabo por décimo año consecutivo la Noche de las Estrellas en cien sedes en toda la república mexicana. Con el lema Cosmovisiones. Las historias del cielo los talleres, charlas, experimentos, observaciones a través de telescopios y exhibiciones en planetarios abordaron historias de cómo han concebido las culturas antiguas el cosmos y lo que ahora se sabe sobre el Universo.

 

En las Islas de Ciudad Universitaria, la sede principal del evento nacional, se llevó a cabo la inauguración oficial, donde José Franco, creador, promotor y coordinador general de esta actividad, recordó que más de un millón 700 mil personas han asistido a esta fiesta en las ediciones anteriores y que en este décimo año seguramente se alcanzaban los dos millones.

 

“Estamos muy contentos, estamos felices y el ánimo de la Noche de las Estrellas se ha contagiado a muchos países, incluso en ocasiones anteriores tuvimos una hermandad con el planetario de Beijing, China, se ha hecho en Guatemala, Puerto Rico, Costa Rica, Colombia, Brasil, Argentina. El evento atrae a los jóvenes hacia las ciencias de una manera muy simple y sencilla: que vean al cielo y se intriguen con mirarlo”, destacó el expresidente de la Academia Mexicana de Ciencias, asociación que coordina a nivel nacional la actividad.

 

Algunas cifras que dan una idea de la logística de esta fiesta es que sólo en la sede de Ciudad Universitaria, una de las cuatro que se registraron para la Ciudad de México junto con el Planetario Luis Enrique Erro del IPN, el Bosque de Tláhuac y el Museo de Historia Natural, colaboraron más de 900 voluntarios, además de las más de 60 carpas temáticas, charlas, talleres, exposiciones y exhibiciones que se ofrecieron; a lo largo y ancho del país son alrededor de ocho mil los voluntarios.

 

Hace 30 años, la Noche de las Estrellas nació en Francia. El astrónomo galo Bruno Monflier, uno de los fundadores de la esta iniciativa en su país y presidente del grupo de La Granja de las Estrellas hizo un recorrido por las carpas y participó anoche en la ceremonia de inauguración. Dijo admirar la adaptación de este programa en México y su nutrida asistencia.

 

“La versión mexicana es muy colorida, yo estoy impresionado por el número de carpas que hay, el número de gente que se dedica a atender al público y por el número de visitantes que asiste, es muy impresionante. Este evento interesa a mucha gente y hay una diversidad de presentaciones increíble”, dijo Monflier en entrevista para la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).

 

Después de realizarse por diez años consecutivos la Noche de las Estrellas en México, comentó que en el futuro de este evento hay un margen de progreso muy importante. “Cada año debería ser más importante, hoy en día son 100 sedes en un país que es 7 u 8 veces más grande que Francia, pero allá hay más de 400 sedes. Una de las condiciones para que siga creciendo esta actividad es que las autoridades entiendan su importancia para la cultura científica y que la apoyen decididamente”.

 

EN FAMILIA. Édgar Rodríguez, 47 años, llevó a sus dos hijas, una de 11 años y otra de 7. Desde hace meses supo que se realizaría el evento pues ha asistido en años anteriores solo, pero ésta fue la primera vez que llevó a sus hijas. “Es un evento extraordinario y el que organiza la UNAM es fantástico. Entender cómo funciona el Universo y las estrellas es fascinante”.

 

Luego de haber disfrutado el planetario móvil de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Ciudad de México, uno de los más visitados por el público, Shanat Rodríguez Alcalá, la hija de 11 años de Édgar, comentó que vio unas cápsulas informativas sobre la cosmogonía maya, los hoyos negros y las constelaciones. “Lo que más me ha gustado es la explicación de cómo hicieron los mayas sus calendarios”.

 

Griselda Vargas Maldonado es una abuela que asistió con su esposo y sus dos nietos. Se enteró por un cartel que estaba en el Metro. “Es fabuloso y un acierto acercar la ciencia a la gente común y corriente, porque estamos rodeados de pensamiento mágico y charlatanería. Es una buena tarea que tienen que hacer las universidades: acercar el conocimiento al público, a los ciudadanos de a pie, como se dice”.

 

Bajo el cielo nocturno en las Islas de CU la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata de la UNAM interpretó la obra “Los Planetas” de Gustav Holst y se proyectaron simultáneamente imágenes actuales de los planetas, marcando el cierre de la velada. (Con información de la AMC)