Tiene oficialmente 95 años pero el empuje de varias décadas menos. 'Tocaba' autor español, por esa alternancia no escrita, pero la autora uruguaya se impuso por unanimidad

 

Ida Vitale, quinta mujer que gana el Premio Cervantes

 

Tiene una voz nítida, ideas claras y voluntad firme. Ida Vitale conversa por teléfono con una alegría serena. "Por supuesto que estoy sorprendida por este premio, de esta constancia que viene de España que ya es abuso", dice sobre los galardones que está recibiendo en los últimos años. Al Miguel de Cervantes concedido ayer por unanimidad hay que añadir el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2015 y el Premio Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) de Literatura en Lenguas Romances 2018. Ida Vitale es la quinta mujer que recibe el máximo galardón de las letras hispanas, tras las españolas María Zambrano (1988) y Ana María Matute (2010), la cubana Dulce María Loynaz (1992) y la mexicana Elena Poniatowska (2013).

 

¿Sigue escribiendo?

    Ahora mudo la biblioteca. Vine de Estados Unidos a Montevideo y además a otra casa. Cambiar de país y de casa es complicado. A ciertas alturas de la vida una ya no tiene la misma energía. Yo estoy de salida.

 

Pero, ¿sigue escribiendo?

    Hay borradores, notas... Todavía en este año no he tenido ningún poema satisfactorio.

 

¿Tiene un poema preferido?

    Nunca he sido la niña mona de colegio que se sabe de memoria los poemas. No tengo un poema preferido, es como los hijos... Pero digamos uno chiquitito, En el aire: "Un jardín de geranios y su aire./ Junto a su cerca dejo a que paste/ el buey que pesa sobre mi lengua/ y digo: Aquí te quedas, come/ en verde dehesa, pero terrena,/ y canta, luego, si puedes,/ si nadie escucha/ lo que te queda por no decir".

 

Se queda callada, y luego añade, como si hablara para ella misma: "Escribir lo que queda por no decir".

 

¿Y entre sus libros, podría destacar alguno?

    Trema (2005, Pre-Textos), Mella y criba (2010, Pre-Textos) y Reducción del infinito (2002, Tusquets). No todo los poetas empiezan como Rimbaud. Supongo que el final [poético] no será el mejor, pero aún me pongo a prueba.

 

La poesía me ha dado mucho trabajo

 

La escritora uruguaya Ida Vitale huye de estereotipos, no responde con tópicos. Se le pregunta qué le ha dado la poesía y responde sin titubear: "Mucho trabajo. La poesía no es sólo lo que sale sino que hay que limpiarlo de excrecencias. Me maravilla Dante, claro, pero hoy la poesía no puede ser demasiado larga, ni el poeta tiene tiempo. Reconozco la tendencia a la simplificación. Para expandirse ya está la prosa... La imagen del poeta inspirado... Yo no estoy ahí. A mí la poesía me sale mal, tengo que trabajarla. Todo es perfeccionable, mejorable. Es a lo que tiene que aspirar el poeta, hasta que llegue lo que dijo Juan Ramón [Jiménez]: "No la toques ya más,/ que así es la rosa".

 

Usted le conoció.

    A Juan Ramón le tocó el horror de vivir en otro país [como la propia Ida Vitale, que se exilió a México en 1974 tras el golpe militar en su país un año antes]. Cuando vino a América encontró una acogida que sólo se le habría dado a [Rubén] Darío. Le recuerdo en un recital en un teatro, estaba de bote en bote, llenas las butacas, las plateas y los palcos. Hoy no sé si pasaría lo mismo. Uruguay se aprovechó de una Europa en guerra, fue una época rica.

¿Qué le hizo adentrarse en la poesía?

    Un poema muy breve de Gabriela Mistral. No estaba en edad de comprenderlo, había cosas imprecisas, pero el no entenderlo me llevó a volver a él muchas veces, hasta que me quedó claro. Ese poema fue eficaz. Yo tendría unos 10 años. Ahora a los niños se les da todo resuelto, pero hay que enfrentarlos con lo que no quede claro, tienen que enfrentarse a eso, aunque eso también tiene su riesgo. A los alumnos se les da gato por liebre, se les rebaja el esfuerzo.

 

Lo dice quien ha sido profesora, ensayista y traductora, quien empezó en la poesía allá en 1949 con La luz de esta memoria hasta llegar al Cervantes, concedido "por su lenguaje, uno de los más destacados y reconocidos de la poesía moderna en español, que es al mismo tiempo intelectual y popular, universal y personal, transparente y honda". El premio se entregará en abril del próximo año y está dotado con 125.000 euros.

 

¿A qué poetas revisita?

    Vuelvo a Apollinaire, a Juan Ramón, a Machado, a Neruda... Y a Vallejo.

¿Qué pide a un poema?

    Que esté bien escrito. Aunque depende del momento... Que me toque. A veces me interesa la formalidad, o la modernidad, o el clasicismo. Hay un poeta cubano, que además es amigo, Orlando García, que sólo escribe en décimas. Sólo un cubano puede escribir en décimas.

Sus vecinos brasileños han votado por Bolsonaro, ahí sigue Trump...

    En este momento no me nombre al señor Trump, es injusto. Trump es un pequeño monstruo. Yo fui la primera sorprendida. Vivía allí pero pensé que nadie le iba a votar, habíamos tenido a un Obama perfecto... Pero le tengo que dejar, ha venido mi hija y tengo una taza de caldo a medio tomar. ¿No le importa?