El nuevo responsable del coliseo, Jesús Iglesias, pretende atraer al público incorporando otras disciplinas artísticas más allá de la ópera

 

Vicent Marzà espera "buenas noticias" de una próxima reunión con el Ministerio

 

Su toma de posesión oficial no será hasta el próximo uno de enero de 2019, pero Jesús Iglesias Noriega ya tiene un plan. El nuevo director artístico del Palau de les Arts quiere que el coliseo se convierta en el «catalizador» de la vida cultural de la Comunidad Valenciana. Y la forma de hacerlo, según explicó ayer durante su primera comparecencia pública, es abrir el Palau a todo tipo de manifestaciones artísticas musicales: «Les Arts no debe ser concebido sólo como un teatro de ópera», aseguró, para añadir: «Todo lo que sea lírico y de calidad debe tener cabida». Ello incluye, apuntó Iglesias, desde zarzuelas y ballets hasta géneros más populares como el musical, el jazz, el flamenco, el tango o el fado.

 

«No tiene por qué gustarle la ópera a todo el mundo», señaló, por lo que se intentará «rentabilizar la inversión y aprovechar el edificio» con una oferta alternativa que sirva para atraer nuevos públicos. El objetivo: Que la sociedad «sienta como propio» el Palau, sean cuales sean sus intereses. Por supuesto, aclaró el nuevo director artístico, la ópera se mantendrá como el «centro de la actividad» y se procurará ampliar el repertorio, recogiendo obras y periodos artísticos que hasta ahora no han tenido un lugar destacado en la programación. Siempre, subrayó, manteniendo «la excelencia internacional».

 

La candidatura de Jesús Iglesias Noriega fue la escogida por la comisión evaluadora tras un concurso internacional que concluyó el pasado verano. La presidenta del Patronato de les Arts, Susana Lloret, manifestó ayer su total confianza en el nuevo responsable artístico: «El Palau estaba desconectado socialmente. Su proyecto es el antídoto», sentenció.

 

El principal reto sigue siendo el presupuesto. El conseller de Cultura y Educación, Vicent Marzà, anunció que las cuentas que prepara la Generalitat para 2019 contemplan una subida en las cantidades destinadas a Les Arts. Y añadió que tras un encuentro «informal» con el ministro de Cultura, José Guirao, el próximo 6 de noviembre acudirán al Ministerio a una reunión oficial. «Ese día esperamos poder dar buenas noticias», aseguró.

 

Y eso es justo lo que necesita un Palau que, según Iglesias, se encuentra ante un «momento clave» en el que debe definir un «proyecto a largo plazo». Les Arts no tiene, explicó, «ni la tradición ni la historia de otros coliseos europeos y por esa razón tiene que desarrollar su identidad y transmitirla al público. Encontrar su espacio como hicieron las óperas de Lyon y Ámsterdam que hace 30 años eran irrelevantes».

 

Su visión para el coliseo valenciano es convertirlo en un «gran centro de arte» en el que las obras clásicas convivan con otras de nueva creación y haya espacio para «debates, intercambio de ideas, exposiciones y nuevas tecnologías». Y en cuanto al repertorio, procurar que la selección de títulos responda a un «hilo conductor» en el que quepan más autores españoles y en el que también tenga presencia la zarzuela.

 

Como complemento, ciclos de conciertos líricos y de lieder -incluyendo también compositores nacionales-, el recital de los alumnos del Centro Plácido Domingo, conciertos sinfónicos y corales que podrían repetirse en otras localidades. Entre los planes de Iglesias figura asimismo celebrar «si es posible» una gala con grandes figuras de la danza.

 

El nuevo director artístico -que recibirá la retribución máxima, 130.000 euros anuales- reconoció que su proyecto es, por el momento, «una declaración de intenciones» a la que intentará ceñirse, aunque «el tiempo se ha echado encima» y «hay cosas realizables, y otras no». Programar, afirmó, «es más que poner una lista de títulos en un papel. Resulta más difícil combinar el puzzle cuando tienes que jugar con la disponibilidad» de intérpretes y directores. Iglesias se resistió a adelantar alguno de los posibles títulos de la programación del próximo año y consideró también «poco serio» dar nombres de estrellas que podrían desembarcar próximamente en Les Arts.

 

Eso sí, manifestó su intención de huir del «star system» operístico. «Lo que no vamos a hacer», subrayó, «es contratar estrellas por contratarlas. Los recursos son limitados y hay que crear proyectos con sentido único. Si toda la función tiene una solidez artística, a la gente le llega más». Por tanto, concluyó Iglesias, «no hace falta derrochar. El oropel impide tener una relación directa con la emoción».