Decepción en el sector por no llegar la cifra a lo prometido y por el retraso en el convocatoria

 

El Ministerio de Cultura ha decidido responder a la creciente inquietud en el sector por el retraso en la concesión de las ayudas con dinero. Un buen recurso. La convocatoria que originalmente tendría que haber sido resuelta en el mes de julio, se vio sorprendida con el cambio de Gobierno y, de su mano, con una moratoria de casi cuatro meses. Si todo sigue su curso, los subsidios para las producciones de este año se decidirán por fin el mes que viene. De otro modo: un mes antes de que acabe el año para unas ayudas a priori. Raro. La tensión generada, que ha obligado a muchos productores o a retrasar los rodajes o a lanzarse a ellos sin tener claro si contarán con el necesario dinero público, se ha intentado aplacar con un aumento en la cantidad destinada al efecto: siete millones de euros.

 

Eso sí, y como en todo, el sector ha recibido la noticia entre la alegría por el aumento y la ligera (o no tan liviana) decepción. En efecto, lo prometido ya por el anterior Gobierno era una subida de 10 millones. Tres se han ido a otro sitio. "Bueno", responden en el ICAA actual, "una cosa es prometer y otra cumplir. Ellos prometieron, nosotros cumplimos". Queda dicho.

 

Sea como sea, la cantidad significa más que la consabida oportunidad para utilizar la expresión "balón de oxígeno", que también, un claro de mensaje de apoyo. Desde que empezó la crisis, el cine ha sido el sector de la Cultura que de forma más evidente ha visto mermado sus recursos públicos. Ya la última dirección del ICAA, con Óscar Graefenhein a la cabeza, se había esforzado en corregir esta deriva. De ahí las modificaciones de la ley del cine y de ahí también el aumento de presupuesto.

 

En esta línea, el Ministerio actual ha corrido a hacer cuentas y anunciar que esta nueva cantidad supone un 20% más de lo presupuestado a las ayudas a la producción. En realidad, es el 10%. En efecto, si se coloca en la misma barra estos siete millones junto a los 10 millones liberados de la tesorería general del Instituto del Cine (ICAA) para las antiguas ayudas a la amortización aprobado en septiembre, el fondo habría pasado en lo que va de Gobierno socialista de 70.766.000 euros a 88.611.000 euros. Pero la suma no es del todo válida o, mejor, sólo es errónea al colocar dinero gastado y presupuestado en la misma columna. Sea como sea, lo cierto es que hay más dinero; más dinero con el que no se contaba a principios de año. Eso y que el presupuesto como tal ha subido de 70 a 77 millones. Otra vez: un 10%.

 

Bien es cierto que la cifra de marras esconde un problema: en ella se están contabilizando las nuevas ayudas para las nuevas películas y las viejas ayudas ya concedidas para las viejas películas ya estrenadas. Suena confuso y, en realidad, es sólo el resultado de la convivencia de dos leyes: la vieja y la nueva. La antigua concedía las ayudas a posteriori (amortización se llama) y la nueva lo hace a priori. De otro modo, el Ministerio debe abonar 64 millones de euros ya concedidos y que pagará en dos plazos: este año, 32 y el próximo, otro tanto. En efecto, es confuso.

 

Si han seguido el párrafo anterior, la conclusión es que del total y para la partida de 2018 hay que restar los 32 adeudados. Es decir, en puridad, para las películas que han de hacerse la cosa queda más o menos así: 35 millones para las grandes producciones (son las ayudas generales); 7 millones para los proyectos más arriesgados (ayudas selectivas); 1 millón para cortometrajes, y 2,5 millones para ayudas a distribución independiente. Lo cual es bastante más (7 más) de los 37 con los que se contaron para los ejercicios de 2016 y 2017.

 

Como declara el propio Ministerio mirando al ejecutivo anterior: "Estas cantidades [los 37 millones] se han mostrado claramente insuficientes en atención al volumen de la nueva producción de largometrajes en dichos años". Y aquí acierta. Baste recordar que si la ley en vigor 'autoriza' a una película a recibir ayuda a partir de los 50 puntos de un máximo de 100, en realidad y con el dinero que se ha dispuesto hasta el momento, no le bastaban ni 90 a un productor. Es decir, muchas películas que juntaban los requisitos exigidos como tener el 40% de la producción y hasta la distribución asegurada (los dos apartados más relevantes a la hora de obtener puntos) se quedaban sistemáticamente fuera del sistema y de las ayudas. Ahora entrarán más. Eso sí, muy por encima aún de los 50 puntos mínimos.

 

Entre los productores, como decíamos, división de opiniones. Bien que se cumpla lo que se dijo que se iba a hacer; mal que se haga tarde y no por la cantidad que había sido anunciada en privado. "En realidad, hemos perdido 3 millones", comentaba resignado un productor que, según sus palabras, "no se atrevía a alegrarse".