Ciudadanos pintan un mapa de México en el cual ponen ropa, zapatos y mochilas teñidas de rojo para recordar el asesinato de los estudiantes en Tlatelolco

 

El Zócalo se convirtió ayer en un monumental memorial para recordar el Movimiento estudiantil de 1968. En el piso de la Plaza de la Constitución se dibujó un mapa de México y sobre éste se colocaron zapatos, ropas y mochilas teñidas con tinta roja para simular cómo quedó la Plaza de las Tres Culturas tras la intervención del Batallón Olimpia y los elementos del Ejército, que derivó en la masacre de estudiantes.

 

Alfonso Anaya, coordinador del proyecto ciudadano, dijo que el memorial se llama Un grito de esperanza en rebeldía, y es como una fotografía de los instantes de temor que ocurren cuando hay un acto de represión del Gobierno”. En la parte superior del mapa, escribieron con letras blancas “Ni perdón, ni olvido”.

 

Con esta instalación se recordaron los hechos sucedidos 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas y que 50 años aún son un tema por esclarecer, señalaron los ciudadanos que se dieron cita para conmemorar un aniversario más de la represión a estudiantes.

 

Explicaron que al colocar los objetos dentro del dibujo que representa al país, también se recuerdan las masacres y las desapariciones que han tenido lugar desde el 2 de octubre de 1968 a la fecha, como resultado de la represión del Estado, pero también a causa de la guerra contra el narcotráfico.

 

En la plancha del Zócalo, los transeúntes que salían del Metro o los que caminan cotidianamente por ese sitio, observaban a las personas que ponían los distintos objetos para hacer una especie de ofrenda a los jóvenes que  en 1968 pedían más apertura y diálogo.

 

El memorial fue creado horas antes que la marcha conmemorativa arribara al Zocalo por la tarde.

 

LiBERTAD. En Madrid, donde presentó su libro El pueblo soy yo, el historiador y escritor Enrique Krauze afirmó que el mejor homenaje al Movimiento Estudiantil de 1968 en México “no es la historia revisionista sino el respeto a la libertad de expresión” que aportó al país.

 

El director de la revista Letras Libres recordó que él participó en el movimiento estudiantil que derivó en la matanza de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, que este 2 de octubre cumple 50 años.

 

 “A ese movimiento le debemos la libertad de expresión en una buena medida, y en ese sentido el mejor homenaje no es tanto la historia revisionista sino el respeto a la libertad de expresión”, recalcó.

 

Expuso que si bien existe el riesgo de que se instrumentalice desde la política, los historiadores están “para que la historia no se pueda poner al servicio del poder” con esas intenciones.

 

En el acto realizado en Casa de América, Krauze estuvo acompañado por la directora de la Real Academia de la Historia, Carmen Iglesias, y el escritor español Jon Juaristi, que presentaron el libro.

 

Recordó que es un libro que “tiene un mensaje político, pero no es libro de política, sino de historia, literatura y filosofía”, que trata de cómo cualquier sociedad tiene que poner diques al poder absoluto y excesivo”.

 

Abundó que aún cuando incluye ensayos que hacen referencias a personajes que resurgen con el populismo en Cuba, Venezuela, los perfiles de Donald Trump en Estados Unidos y Andrés Manuel López Obrador en México, el eje del libro es el poder absoluto y las variantes latinoamericanas.