Exhibe restos óseos de tres individuos que datan de hace 7 mil años. En la gruta, ubicada en Tabasco, también se hallaron restos de otros 29 individuos de la cultura maya y algunos osarios, dice Luis Martos

 

Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) hallaron en Tabasco los restos óseos de tres individuos que habitaron el continente Americano hace 7 mil años y que de acuerdo a estudios de ADN, tienen una relación con los primeros pobladores que atravesaron el estrecho de Bering procedentes de Asia. Este registro prehistórico sucedió en la cueva del Puyil, en el municipio de Tacotalpa, Tabasco.

 

En dicha cueva, los expertos también encontraron los restos de otros 26 individuos mayas que vivieron en la zona del 600 al 850 d.C., así como fragmentos de obsidiana de Guatemala, jadeíta de Honduras y conchas del Golfo mexicano. Parte de estos vestigios se exponen actualmente en el lobby del Museo Nacional de Antropología en la muestra Puyil, la cueva de los ancestros.

 

 Sobre los tres individuos prehistóricos, el arqueólogo Luis Alberto Martos, especificó que gracias a los estudios de ADN hechos por expertos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) se sabe que pertenecen a los siguientes periodos: uno a los años 2,500 a 1,200 a.C. y los dos restantes, del 8,000 al 2,500 a.C. (periodo Arcaico).

 

Estos restos corresponden posiblemente a un niño y a una mujer, el tercero está en proceso de identificación. “La arcilla de la cueva del Puyil cubrió los huesos y eso permitió que se conservaran bien. De estos tres antiguos, tenemos los cráneos de dos y parte del trabajo será regresar a los depósitos para encontrar los restos, por ejemplo, uno de los restos óseos estaba completo, pero los mayas lo removieron”.

 

De los dos ejemplares que corresponden al periodo Arcaico, añadió Martos, guardan relación con haplogrupos mitocondriales amerindios, es decir, con los ramales de la genealogía humana cuyo origen está en Asia. Esto significa que fueron parte de los humanos que cruzaron el estrecho de Bering hace casi 28 mil años y migraron paulatinamente del norte al sur de América.

 

 “Se ha identificado una relación con grupos sanguíneos importantes de América y que de alguna forma confirman la ruta del Pacifico del poblamiento de América. En los estudios de ADN respecto al poblamiento de América sabemos que hay cuatro haplogrupos A,B, C y D y se sabe que el hombre no pasó por América en un solo flujo, fueron varios”.

 

El flujo más temprano, explicó, es el haplogrupo D, el cual recorrió la costa del Pacífico pasando por actuales países latinoamericanos. “Se sabe que llegaron a Perú y que hubo una rama que se desvió y pasó por Bolivia, por el norte de Brasil, subieron por Venezuela, Colombia y de ahí cruzaron Puerto Rico, Dominicana y Cuba”, detalló Martos.

 

GUERREROS MAYAS. Las pruebas de ADN no sólo fueron hechas a los huesos de los primeros pobladores de América, también se realizaron en siete restos más de un total de 29 individuos hallados en la cueva del Puyil, los cuales resultaron ser personas mayas que, en su mayoría, vivieron del 600 al 850 d.C.

 

“En 2007 iniciamos los trabajos de manera sistemática en la cueva y no se excavó porque los materiales óseos están depositados en distintas cámaras. Tomamos muestras y ubicamos cada punto. En total hay 10 cámaras principales y 11 concentraciones de materiales, principalmente osarios y algunos de ellos con objetos ornamentales”, destacó Martos.

 

En esas cámaras los arqueólogos hallaron 29 individuos, de los cuales 22 son adultos, cuatro son adolescentes y tres son infantes, de éstos, uno se ubica entre los 0 y 5 años, dos entre los 5 y 10 años, cuatro entre los 15 y 20 años, siete entre los 20 y 25 y tres entre los 25 y 30 años de edad.

 

Cinco de esos individuos tienen deformación craneal: cuatro con tabular oblicuo y uno, con tabular erecto, la cual no es común.

 

“En la cámara final desatacan nueve individuos en posición primaria con ornamentos de concha que provenían del Golfo y del Caribe, registramos dos conchas procedentes del Río Usumacinta, serpentina que venía de Oaxaca, jadeíta de Honduras y Guatemala, obsidiana que Guatemala y varias cuentas de pirita”, detalló Martos.

 

También resaltó el hallazgo de discos de areniscas con mosaicos de pirita que formaban una especie de espejos. “Eso nos refiere a un atributo de guerreros y que sólo en Teotihuacán y Tikal se ha encontrado. Son elementos que se solían usar de tocado o en el pectoral. Esto nos indica que dos personajes de la última cámara eran guerreros”.

 

Una hipótesis que planteó el arqueólogo fue que la cueva tuvo un significado importante durante el reino del gobernante maya Ajaw Ajpu Bajlum, quien administró la urbe tabasqueña Tortuguero (hoy zona arqueológica).

 

“A 25 kilómetros de la cueva, en línea recta, está el sitio Tortuguero que se hizo famoso por su Monumento 6 que habla del fin maya, el fin del baktún 13, fecha que coincidió con el 21 de diciembre de 2012. Entonces uno de los señores mayas, Ajaw Ajpu Bajlum, que gobernó del año 644 al 669 d.C. fue quien hizo el Monumento 6 y resulta que la datación de los cráneos hallados en la cueva coinciden con ese periodo de gobierno”, explicó.

 

Los próximos trabajos que se deben hacer en la cueva del Yupil, dijo, son: tomar más muestras de ADN a los restos óseos faltantes y comenzar la exploración de una cámara inundada.

 

“Estamos viendo la posibilidad de volver y tomar muestras de ADN de otros contextos, tomamos de los más representativos; valdría la pena volver y buscar de los otros depósitos. Por ejemplo, hay un cráneo fosilizado que está cubierto por carbonatos y lodos, entonces sino se ha mineralizado, podría contener colágeno y podríamos hacer estudios de ADN”

 

Otro pendiente, dijo, es explorar una cámara inundada en donde quizá haya más vestigios ya que cerca pasa el río Puxcarán.

 

►  La cueva del Puyil tiene forma de caracol, baja 30  metros del nivel del valle y se localiza a 3.5 km al suroeste del pueblo Puxcatán.

 


 

 

 

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