Es una prioridad ordenar y digitalizar estas imágenes que están en cajas recién encontradas, señala Juan López Hernández, director del Archivo Histórico de la CDMX. Los trabajos de digitalización del acervo están detenidos por los sismos de 2017 y ahora la pandemia de COVID-19

 

La actriz y cantante Esperanza Iris compró el teatro por 224 mil pesos.

 

Los sismos de 2017 y la actual pandemia detuvieron los trabajos de digitalización del Fondo Esperanza Iris que resguarda el Archivo Histórico de la Ciudad de México, ubicado en República de Chile 8. En dicho acervo —que documenta los primeros sesenta años del teatro homónimo— aparecieron nuevas fotografías que conservó Esperanza Iris, la reina de la opereta del siglo XX.

 

 “Nuestro proyecto de digitalización se detuvo con el confinamiento, pero en cuanto regresemos lo retomaremos. Una de las cosas que nos interesa mucho digitalizar a la brevedad es el Fondo Esperanza Iris porque hemos encontrado más cajas con fotografías y es algo que vamos a priorizar”, comenta en entrevista Juan López Hernández, director del Archivo Histórico de la CDMX.

 

El archivo de Esperanza Iris ingresó al Archivo Histórico de la Ciudad de México el 4 de agosto de 1983 y actualmente tiene 104 cajas y 83 libros que reúnen aproximadamente 3 mil 823 fotos. Todos los documentos abarcan de 1879 a 1975 y se dividen en: manuscritos, mecanografiados, planos, folletería, periódicos, revistas, boletaje, telegramas, tarjetas, libros, partituras. fotografías, negativos y placas de impresión.

 

 “Las fotografías identificadas se digitalizaron antes de que se fueran al Museo Archivo de la Fotografía, pero las nuevas cajas ahora son prioridad. Hay que tomar en consideración que en 2017 ocurrió un sismo y hubo una afectación en los estantes donde se encuentra el acervo Esperanza Iris, desafortunadamente hubo problemas jurídicos con la aseguradora y no lo podíamos mover”, narra López Hernández.

 

Pasaron casi tres años para destrabar legalmente el acervo, sin embargo, inició la emergencia sanitaria por COVID-19. “Estábamos limpiando el espacio cuando llegó el confinamiento. Es un compromiso que tenemos: iniciar la digitalización del Esperanza Iris”.

 

El Acervo Histórico de la Ciudad de México tiene como prioridad tener las fotografías en formato digital ya que buscan ponerlas a disposición del público vía remota.

 

“En los próximos días vamos a estar subiendo nuestro catálogo, desafortunadamente no habíamos tenido oportunidad, pero en los próximos días lo haremos para que la gente vaya preparando sus consultas y nosotros ciertas digitalizaciones que les interesen”, destaca el director.

 

PROGRAMAS DE MANO. Uno de los documentos del Fondo Esperanza Iris que hoy adquieren importancia son los programas de mano, ya que la Guía básica para la reapertura de Espacios Culturales, emitida por la Secretaría de Cultura federal y la Secretaría de Salud, sugiere a los teatros del país “evitar el uso de materiales físicos como programas de mano, carteleras y boletos”.

 

En el Fondo Esperanza Iris se resguardan programas de mano de 1909 a 1961 que, en palabras de Juan López Hernández, son documentos útiles para comprender los intereses culturales en México y para demostrar la transparencia de los recursos públicos.

 

“En el carácter de institución pública, incluso de organización privada, es trascendental que cada teatro y sala de exposición guarde sus programas de mano porque representan valores en el corto, mediano y largo plazo”, indica Juan López Hernández.

 

En el corto plazo, los programas de mano son documentos de transparencia en las auditorías, añadió el director del Archivo Histórico de la CDMX.

 

“Una auditoría revisa las carpetas con evidencia de las actividades que manifiestas como realizadas. Si tú le manifiestas al fisco ingresos por una determinada actividad, debes comprobar que fue así. Uno de los documentos que comprueba es el programa de mano, además tienes el cartel y un registro de taquilla”, detalla.

 

El funcionario destaca que los programas de mano también son valiosos para los promotores culturales. “Ellos pueden tener una idea de dónde viene el movimiento cultural, cuáles son sus rutas y cómo puedes innovar para una nueva programación”.

 

En el largo plazo, los programas de mano sirven para la investigación y el conocimiento de la vida cultural de las comunidades, agrega López Hernández.

 

“Podemos ir analizando, a través de estos documentos, la propuesta artística y la reflexión que el público le dio. Es una ventana para revivir esa tensión que siempre existe entre la propuesta cultural y la aceptación del público”, indica.

 

HISTORIA DEL FONDO. El Teatro Esperanza Iris se inauguró el 25 de mayo de 1918, los arquitectos responsables de su construcción fueron J. Ignacio Capetillo y Federico Mariscal, y fue un espacio que compró la cantante Esperanza Iris (1884-1962) por 224 mil pesos.

 

“La actriz Esperanza Iris compró el teatro para hacer ahí sus temporadas con su compañía. Cuando ella murió, el entonces gobierno del Distrito Federal adquirió el inmueble para convertirlo en Teatro de la Ciudad. Como entidad pública, el teatro fue generando su archivo, además de que Esperanza Iris dejó ahí sus archivos de la administración que ella realizó”, explica López Hernández.

 

En 1981 los servidores públicos al frente del teatro hicieron un catálogo y lo transfirieron al Archivo Histórico de la Ciudad de México. Años más adelante, el Archivo se mudó del antiguo edificio del Ayuntamiento al Palacio de los condes de Heras y Soto, a media cuadra del Teatro Esperanza Iris, en la esquina de Donceles y República de Chile.