Tristemente, estas medidas, que considero draconianas, tendrán una inevitable repercusión en nuestro patrimonio y en el desarrollo de las nuevas generaciones de profesionales de la antropo-logía, historia y la conservación. A mi juicio, si no se revierte pronto esta política, sacrificaremos hoy nuestro pasado y nuestro futuro. Es momento de dar un golpe de timón”, externó el Premio Crónica.

 

De no revertirse las políticas de recorte presupuestal en ciencia y, específicamente en la arqueología, se estaría sacrificando el pasado del país y el futuro de las nuevas generaciones. Ésa fue la opinión que externó el arqueólogo y director del Proyecto Templo Mayor, Leonardo López Luján, durante el Webinario Internacional de Arqueología: La arqueología de cara al COVID-19, organizado por la Universidad Veracruzana.

 

“Esta pandemia y, en general, la crisis que vivimos tendrán un impacto enorme en la investigación arqueológica en los años por venir, quizá hasta el final de este sexenio en el 2024. El día de antier nuestro director general nos comunicó por ­YouTube que las secretarías de la Función Pública, Hacienda y la Presidencia de la República lo habían instruido, el 8, 16 y 23 de abril pasado a hacer reducciones al presupuesto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)”, señaló.

 

El también Premio Crónica detalló que esos recortes representan el 75 por ciento menos en servicios generales, materiales, suministros y viáticos.

 

Por ello, el director del INAH pidió a los investigadores recalendarizar en lo que queda del 2020 y en los próximos años: el trabajo de campo, las publicaciones, las exposiciones, los congresos, las presentaciones de libros y las estancias internacionales, todo ello sin la oportunidad de incrementar el personal.

 

“Tristemente estas medidas, que considero draconianas, tendrán una inevitable repercusión en nuestro patrimonio y en el desarrollo de las nuevas generaciones de profesionales de la antropología, historia y la conservación. A mi juicio, si no se revierte pronto esta política, sacrificaremos hoy nuestro pasado y nuestro futuro. Es momento de dar un golpe de timón”, externó.

 

Otro tema que le preocupa a López Luján es la cantidad de currículos vite que llegan a las oficinas de Templo Mayor pidiéndole trabajo.

 

El investigador del INAH comentó que en el futuro se debería luchar para que los investigadores puedan construir una trayectoria profesional. “Lucharía para que en el futuro dejáramos estas prácticas que son inhumanas en la ciencia del México actual y que volvamos a ese modelo en que los profesionales puedan construir su propio futuro”.

 

SIN TRABAJO DE CAMPO. Leonardo López Luján señaló que el trabajo de campo de los arqueólogos se ve afectado por la actual pandemia, no obstante, en años anteriores dicha labor ya estaba mermada.

 

“Primero, debido a la creciente inseguridad que vive México. Hay colegas que en el campo han sido amedrentados, robados e inclusive plagiados. Segundo, mencionaría los presupuestos cada vez menores dedicados a la investigación científica en el ámbito nacional y como tercer punto pondría un aparato burocrático administrativo que hoy es verdaderamente asfixiante; con tantas trabas muchos colegas han optado por ya no hacer más trabajo de campo”.

 

 El director del Proyecto Templo Mayor también mencionó las labores de rescate y salvamento arqueológico que hoy son excepciones.

 

“Entre ellas se encuentran los megaproyectos que siguen operando porque derivan de promesas de campañas. Un buen ejemplo es el muro que construye actualmente el presidente Trump en la frontera con México, el cual atraviesa una infinidad de sitios arqueológicos, como los cementerios ancestrales de la nación Tohono O’odham en Arizona. Ahí durante la pandemia han tenido que seguir trabajando los arqueólogos norteamericanos tanto en rescates como en salvamentos”, detalló.

 

En el caso de Proyecto Templo Mayor, dijo, sus laboratorios y áreas de excavación cerraron en marzo y por el momento, esperan las indicaciones del regreso a la nueva normalidad.

 

“Trabajamos en el Centro Histórico de la Ciudad de México, pero la mayoría de mi equipo son zapotecos, gente maravillosa que vive en la zona de Chimalhuacán y Nezahualcóyotl (Estado de México) donde se da una serie tremenda de contagios todos los días. Es algo que nos preocupa mucho. Aunque tenemos que acostumbrarnos a vivir con el virus”, compartió.

 

RECORTES. En el webinar también participó Sara Ladrón de Guevara, rectora de la Universidad Veracruzana, quien expresó su preocupación por los recortes presupuestales a fideicomisos, a los centros Conacyt y al INAH.

 

“Los arqueólogos sólo podemos trabajar en el sector público y quien nos emplea es el Estado a través del INAH o las universidades públicas. Justo en este momento en que estamos ausentes de los espacios en que solemos reunirnos, se están dando recortes a actividades que son fundamentales. El estudio de nuestro pasado y presente se está considerando como actividad que pueden ser recortada y eso nos preocupa”, indicó.

 

En el encuentro virtual asistieron: Annick Daneels, arqueóloga de la UNAM, quien expresó que varios alumnos tuvieron que regresar a sus comunidades donde no tienen acceso a internet; y Christopher A. Pool, arqueólogo de la Universidad de Kentucky, Estados Unidos, dijo que en la institución donde trabaja sólo se permiten viajes necesarios y entre ellos no se consideran investigaciones arqueológicas en campo.