La Secretaría de Cultura federal pide a mediadores de lectura presentar programas de fomento a la lectura en línea y a distancia sin que ellos reciban un pago, como una opción ante la suspensión de actividades por la pandemia del COVID-19, así lo denunció la escritora Lauri García Dueñas.

 

La Secretaría de Cultura federal pide a mediadores de lectura presentar programas de fomento a la lectura en línea y a distancia sin que ellos reciban un pago, como una opción ante la suspensión de actividades por la pandemia del COVID-19, así lo denunció la escritora Lauri García Dueñas.

 

En entrevista, la también integrante de #NoVivimosDelAplauso, narró que la noche del lunes, mediadores de la lectura en México recibieron un primer correo por parte de la Secretaría, en el que —a través del Programa Nacional Salas de Lectura y el Programa de Capacitación a Distancia “Puentes de Letras”— se les “invitó” a enviar propuestas digitales.

 

A ese correo electrónico se anexó un formato de especificaciones técnicas, así como un formato de participación detallado que deben llenar los voluntarios. Ayer, por la mañana, en un segundo correo se les recordó su “libertad de integrarse o no a las propuestas de trabajo colaborativo” en “un acto de solidaridad y apoyo para las personas con quienes trabajamos diariamente.”

 

“El Fondo de Cultura Económica, la Secretaría de Cultura Federal, las Secretarías de Cultura locales, y la Coordinación Nacional de Literatura han sometido a una gran cantidad de gente a violencia económica y psicológica, porque un impago es violencia. Ahora la Secretaría de Cultura, a parte de los impagos que ya tiene, quiere explotar a un grupo de mediadores que se capacitó en otras gestiones para que les haga todo un programa en línea y ellos afirmar que apoyan la lectura en la cuarentena. Es ofensivo,” expresó.

 

García Dueñas señaló que el Programa Nacional de Lectura funcionó en sexenios anteriores. “Fue un programa dentro del cual la UAM daba una capacitación a los mediadores, de 8 módulos con valor curricular y viáticos, y que funcionaba en todo el país. Se decía muy claro que era un voluntariado pero además de la capacitación había honorarios simbólicos”.