El contrato de Berenice Solís fue rescindido por una nimiedad administrativa sin valorar la importancia de su trabajo con comunidades indígenas, el tipo de investigación que defiende el Consejo.

 

Berenice Solís en un taller realizado con las comunidades nahuas de la Sierra Costa de Michoacán. Es una de los siete académicos de Cátedras Conacyt que fueron rescindidos a finales del año pasado.

 

Berenice Solís es una de los siete académicos de Cátedras Conacyt que fueron rescindidos a finales del año pasado y quienes enviaron una carta a Elena Álvarez-Buylla y directivos de la institución para exponer la irregularidad del proceso por el que fueron despedidos, como publicó ayer Crónica. Al igual que sus colegas, la académica no recibió una notificación oficial del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y dejó de recibir su pago en octubre.

 

En entrevista, la científica señala que la misma UNAM Campus Morelia, donde tenía su adscripción, defendió su trabajo ante el Consejo y destacó que era más importante que un trámite burocrático que no logró realizar por deficiencias técnicas del mismo portal de Conacyt. Paradójicamente, la línea de investigación de Berenice Solís coincide con los objetivos del nuevo Conacyt y el gobierno de la 4T: trabajo con comunidades indígenas y desarrollo de su conocimiento tradicional.

 

Desde 2016, como catedrática Conacyt, Solís inició un proyecto en el Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA) de la UNAM, Campus Morelia, mediante el cual trabajó con comunidades indígenas de la Sierra-Costa de Michoacán y comunidades rurales de la mixteca alta en Oaxaca. “El objetivo es reconocer estrategias adaptativas al cambio climático mediante su conocimiento tradicional, puesto que ya se han enfrentado a desastres naturales y pérdidas importantes; incluso han monitoreado estos problemas en sus comunidades y ya tienen organizadas brigadas para enfrentarlos”.

 

Con esta base, los investigadores encabezados por Solís proporcionan información e intercambian la que ellos poseen, ofrecen capacitación y brindan elementos para que sus estrategias sean más viables y se puedan convertir posteriormente en política pública, añade. En estos años, han capacitado además a gestores comunitarios para que sean las mismas poblaciones quienes aborden los problemas causados por el cambio climático y desastres naturales.

 

“Lo que me preocupa es que dejamos trabajos pendientes con varios de ellos y les tenemos que dar continuidad a los compromisos que teníamos, como llevar talleres y llevar a cabo capacitaciones”. Solís agrega que la investigación ha tenido evaluaciones satisfactorias e incluso ha sobrepasado los objetivos planteados y han publicado siete artículos académicos; adicionalmente, el proyecto ha sido ampliado a otras regiones, como Oaxaca, para plantear estrategias frente a la sequía. La estrategia, puntualiza, podría aplicarse a cualquier otra región del país.

 

Solís es licenciada en arqueología por la ENAH y tiene un posgrado en Geología mineral por el Instituto de Geología de la UNAM, desde donde obtuvo el conocimiento para la gestión de recursos naturales. De esta forma, describe, ha desarrollado un proyecto que vincula ciencias exactas, para establecer mecanismos de cambio, con las ciencias sociales, para socializar la investigación y construir las estrategias con las comunidades, abunda.

 

Desafortunadamente, nada de esto fue tomado en cuenta por Conacyt, sino sólo el informe de actividades que debía presentar la investigadora en el portal de la institución, cuyas mismas limitaciones técnicas impidieron que se entregara a tiempo. Adicionalmente, la académica atravesó por entonces un embarazo de alto riesgo que afectó su desempeño en términos administrativos mas no académicos, enfatiza, condición de salud de la cual Conacyt tenía conocimiento. Enlace institucional del CIGA buscó mediar el asunto con Conacyt puesto que valoró y defendió el trabajo de la experta, sin embargo, no hubo respuesta favorable, relata.

 

CONTRADICCIONES DE LA 4T. Uno de los temas de trabajo en los que más ha enfatizado el nuevo Conacyt, que incluye programas y convocatorias, es el relacionado con comunidades indígenas y la apreciación de su conocimiento tradicional, algo que Berenice Solís ha llevado a cabo desde que inició su proyecto en las Cátedras Conacyt, por lo cual incluso pensó que podría tener mayor apoyo de la dependencia.

 

“Sin embargo, Conacyt no tiene mucha idea de cuáles son los proyectos de las Cátedras y en qué parte de la agenda nacional están contribuyendo; si bien son muchos —alrededor de mil 500 cátedras se mantienen— es su obligación conocer cada uno y acercarse a ellos.

 

“Nuestro proyecto coincide mucho con la visión de la dirección del Conacyt respecto a la investigación, por lo que pensé que sensibilizaría la problemática e incluso por lo cual recibiría más apoyo, porque trabajar con comunidades y personas es muy delicado, puesto que se establecen vínculos para que proporcionen su información. A cambio, nosotros les damos un beneficio, mediante estrategias y políticas. Esto lleva tiempo, se construye poco a poco y ahora, al cortar con la investigación, esperamos que se continúe y no se pierda lo avanzado”.

 

PROBLEMA DE FONDO. Las Cátedras Conacyt fueron creadas durante la administración anterior para dar una opción de empleo a los más destacados jóvenes doctorados dentro y fuera del país. La intención de resarcir el problema de la fuga de cerebros y aprovechar los mejores recursos humanos que se educaron con los recursos públicos del país es reconocida por el sector, sin embargo, el mecanismo de las cátedras no funcionaría en el largo plazo. Durante la transición del cambio de gobierno, la actual directora de Conacyt dijo a Crónica que este programa se revisaría, puesto que administrativamente no era sustentable.

 

En marzo del año pasado, en conferencia Álvarez-Buylla dijo que el Conacyt continuaba en la búsqueda de los mecanismos para incorporar a los catedráticos como personal de base en las universidades y centros de investigación donde laboran, para integrarlos de forma permanente al sistema. Muchos catedráticos coinciden con este tipo de solución, entre ellos Berenice Solís, sin embargo, Conacyt no ha ofrecido hasta ahora una opción real.

 

“Se necesita generar más plazas en centros de investigación y universidades a través del crecimiento en su presupuesto”, señala la especialista y enfatiza que los jóvenes investigadores enfrentan problemas de empleo como ocurre en todo el país e incluso con dificultades características. “Estamos dentro de los límites de edad establecida para ingresar a una plaza académica en instituciones como la UNAM. Mientras tanto, continuamos con incertidumbres en el sistema de Cátedras, el cual fue un programa emergente, de urgencia, pero que no resuelve el problema de fondo”.

 

La investigación científica requiere constancia y un diseño de largo plazo, eso a su vez supone una estabilidad laboral de quienes la realizan. “Esto permitirá desarrollar mejores proyectos, mejores soluciones, la formación de mejores recursos humanos…, tener mejores científicos”, finaliza la excatedrática Conacyt.