Ayer se inauguró la exposición La invención de la memoria. Fotografía y arqueología en México, en el Museo Nacional de Antropología. La muestra reúne 201 testimonios fotográficos, así como 24 imágenes de materiales bibliográficos y grabados, que dan cuenta de los sitios arqueológicos nacionales durante el siglo XIX y XX, retratados desde su descubrimiento, hasta los trabajos de conservación y restauración.

 

“A partir de la imagen que se preserva a través de la técnica y arte fotográfico se logra entablar una reflexión sobre nuestro propio pasado, como decimos: No somos más que nuestra memoria. El rescate visual, científico y arqueológico de nuestro pasado prehispánico, es indiscutiblemente la mejor manera de conocer uno de los elementos fundamentales de nuestra identidad nacional”, señaló Sergio Vela, director general de Arte y Cultura Grupo Salinas, en conferencia de prensa.

 

El desarrollo de la antropología mexicana, explicó, va históricamente de la mano con la técnica fotográfica europea del siglo XIX, aunque la documentación de sitios arqueológicos comenzó con la litografía. “Comienza la toma de conciencia de nuestro propio pasado, el cual estaba prácticamente oculto, semienterrado y no del todo comprendido.”

 

“Sabíamos que había un pasado de grandes culturas precortesianas, pero no se habían estudiado porque no se había desarrollado la ciencia arqueológica. Con la litografía, la primera parte del XIX, se empezaron a documentar las ruinas arqueológicas y su estado; más adelante, con la llegada de la fotografía de la mano de franceses, ingleses y alemanes, se empezaron a captar estos vestigios de forma más fidedigna. A partir de esta documentación, comenzó a desarrollarse la ciencia arqueológica”.

 

Mauricio Maillé, curador de la exposición, puntualizó que desde  su nacimiento, la fotografía estuvo vinculada con la arqueología. “Desde su invención, en Francia de 1839, una de las virtudes adjudicadas a la fotografía fue la posibilidad de documentar sitios y ruinas arqueológicas”.

 

Asimismo, agregó que la exposición reúne las miradas que Eduard Weston, Armando Salas Portugal, Juan Rulfo, Nacho López, Tomás Casademunt, Hugo Breme, Alfred Briquet y Désiré Charnay, entre otros, tuvieron de Chichén Itzá, Teotihuacán, Palenque, Monte Albán, La Venta, etcétera.

 

La invención de la memoria. Fotografía y arqueología en México está dividida en cinco ejes temáticos, “los cuales dan cuenta desde el primer encuentro que tuvieron los exploradores con las ruinas arqueológicas, hasta su ubicación y clasificación dentro de los museos”, agregó Maillé.

 

Maleza entre ruinas aborda la evolución de la arqueología como ciencia en el siglo XIX, en cuyo proceso la fotografía se desempeñó como un elemento fundamental. “En este primer tema vamos de la mano con exploradores, nos acercamos al desafío estético, de desplazamiento y descubrimiento de los vestigios”.

 

El segundo eje temático, Develando el pasado, permite observar las exploraciones de las cabezas colosales olmecas, los procesos de restauración y reconstitución de las piezas. “Muestra el trabajo sistemático de arqueólogos en sitios arqueológicos”, puntualizó el curador.

 

Posteriormente, Musa precolombina, exhibe cómo la arqueología mexicana despertó interés en la producción artística, quienes convirtieron al sitio arqueológico en un modelo meramente estético en sus composiciones fotográficas.

 

El cuarto tema de la exposición, Cuestión de escala, destaca la dimensión de las zonas arqueológicas en comparación con el cuerpo humano. Asimismo, reflexiona sobre la utilidad y línea de estudios antropológicos del indio.

 

Finalmente, Del objeto sagrado a la obra de arte, documenta el cómo los vestigios arqueológicos comenzaron a incorporarse a los museos, proceso para el cual fueron trasladadas, clasificadas y organizadas.