Las actrices han sido acusadas de apropiación cultural

 

¿Puede la actriz Scarlett Johansson representar un papel que no sea el de una judía secular heterosexual rubia estadounidense?

 

La respuesta es: no está claro. Dependiendo de a quién represente Johansson en un escenario o en una pantalla, puede estar perpetrando el delito de apropiación cultural, en clara violación del código penal de la corrección política.

 

La apropiación cultural no tiene una definición clara. Es, simplemente, el uso de elementos culturales de un grupo minoritario o subordinado por otro dominante. La idea nació en 1976, como una derivación del concepto de neocolonialismo. Pero nadie ha explicado qué es un grupo minoritario, subordinado, o dominante, o qué es un elemento cultural. En los últimos años, sin embargo, la aplicación del término se ha extendido a todo lo imaginable.

 

Uno de los campos de batalla más intensos del frente de la apropiación en las guerras de la cultura en Estados Unidos son los disfraces de los niños en Halloween, la noche de octubre en la que los pequeños se disfrazan y salen a la calle a pedir chucherías a la gente. Los críos no deben vestirse de pieles rojas, ni de asiáticos, ni de africanos, ni de polinesios, ni de mexicanos. Cuando crezcan un poco, comprenderán que un blanco no puede, bajo ningún concepto, llevar rastas o pelo afro. Y entonces habrán absorbido plenamente el significado de la apropiación cultural.

 

Y ahí es donde Johansson se ha visto envuelta en la polémica. En una entrevista con la web de moda y estilo As If, la actriz ha declarado que "como actriz, debería ser capaz de representar a cualquier persona, o a cualquier animal, o cualquier árbol, porque ése es mi trabajo y ésos son los requisitos de mi trabajo".

 

El linchamiento mediático al que se ha visto sometida por decir eso ha sido tal que la actriz prestamente ha acusado a As If de sacar de contexto sus declaraciones y de transformarlas en clickbait, una expresión inglesa que significa algo así como "cebo para el clic", y que alude a la manipulación de titulares y textos para que el lector online pinche en ellos. Aunque As If ha borrado el comentario, el texto original del artículo ha sido rescatado por otras publicaciones, y está claro que nadie ha manipulado nada. Es, así pues, un caso de autocensura generado por la corrección política.

 

Johansson ya había sido acusada de apropiación cultural por representar a una asiática en la adaptación cinematográfica del cómic Ghost in the Shell. Las críticas alcanzaron un nivel tal con su papel de un hombre transexual en el filme Rub & Tub, que tuvo que renunciar al papel el año pasado. Solo es un caso más del panorama cultural de EEUU, donde a veces parece que el argumento de la apropiación cultural es una forma de racismo y discriminación por parte de las víctimas tradicionales del racismo y la discriminación?

 

La cantante Iggy Azalea ha sido acusada de apropiación cultural porque es una australiana blanca, no negra, que canta hip hop. Y Rihanna, que es de Barbados, lo ha sido por salir en la portada de la revista de moda Harper's Bazaar vestida con un traje tradicional chino.

 

El escritor jamaicano-estadounidense Marlon James se ha defendido de las acusaciones de apropiación cultural de su última novela Leopardo Negro, Lobo Rojo, que se desarrolla en África, alegando que él forma parte de la diáspora africana, dado que sus ancestros llegaron a Jamaica como esclavos. Pero ése es un argumento que demuestra la elasticidad de este concepto, y la facilidad para jugar con él en una dirección o en otra. Porque James es hijo de un abogado y de una detective jamaicanos, que asistió a la ultra exclusiva escuela privada de Wolmer, en Kingston - a la que va la élite del país - y que vive en Minnesota. Tener la piel de un color ¿le cualifica para esquivar la apropiación cultural y usar la mitología africana a sus anchas? Es más; ¿por qué James usa el género de la novela, que fue esencialmente creado por une español llamado Miguel de Cervantes con un libro titulado Don Quijote? ¿No es eso apropiación cultural?

En EEUU, no se puede ni dormir sin cometer apropiación cultural.

 

Disney ha cambiado a los nuevos dobladores de El Rey León para que sean afroamericanos, a pesar de que, si nos atenemos a los hechos, los leones deberían hablar kiswahili, xhosa, kikuyu, o cualquier idioma estadounidense, no un inglés de Filadelfia como el de la cantante Beyoncé, que da voz a uno de los personajes de la película. Paradójicamente, el próximo remake de una película de animación del estudio va a ser La Sirenita, donde el papel principal será representado por la actriz afroamericana Halle Baley. Nadie parece haber visto la ironía de que sea una persona de piel negra quien juegue el papel protagónico en una historia escrita por un danés, Hans Christian Andersen, lo que podría ser una señal más de que la apropiación cultural se caracteriza por ser aplicada con diferentes varas de medir.

 

La diseñadora Sara Marantz Linderberg ha puesto a la venta telas protectoras del pelo para dormir, y ha sido acusada por ello por la cadena de televisión CNN de "reempaquetar y vender a una audiencia blanca" algo que era solo para negros: un elemento cultural de la talla del gorro de dormir. En realidad, es una crítica profundamente asnal que revela una ignorancia abisal de la cultura estadounidense: hasta finales de la década de los setenta, los gorros de dormir fueron muy populares entre las mujeres blancas, que los usaban para proteger su pelo. Nadie que duerma con rulos, por ejemplo, va a dejar de usar algo para proteger el cuero cabelludo.

 

El disco de Paul Simon Graceland, de 1986, ha sido acusado de apropiación cultural por usar música sudafricana, igual que el uso del sitar -un instrumento indio- por los Beatles en la canción Within Without You cae en esa categoría, y hasta la práctica del yoga.

 

Así que hay que concluir con una admisión de culpabilidad: el autor de estas líneas, que para escribir este artículo se ha tomado tres cafés (invento etíope o yemení) y un té (creación china) es, muy probablemente, culpable de apropiación cultural al menos gastronómica.