Chris Hermsworth, Scarlett Johansson, Paul Rudd y los hermanos Russo reflexionan sobre la despedida de uno de los fenómenos culturales más destacados de la última década

 

En la esquina de Northumberland Avenue y Whitehall Place, en el centro de Londres, se encuentra una base de Los Vengadores desconocida por el gran público. Es el Hotel Corinthia, bautizado Metropole en 1885, cuando era el más grande de Europa. Su cercanía al Palacio de Westiminster hizo que fuera requisado durante las dos guerras mundiales, pasando a ser parte del Ministerio de Defensa hasta que 2007 recuperó su función original. Un año después, Marvel Studios iniciaba con Iron Man su periplo como productora de las películas basadas en sus cómics y tras las paredes del hotel comenzaron a desfilar periodistas de toda Europa intentando captar y explicar el fenómeno de los superhéroes, los mitos cinematográficos del siglo XXI y los dueños dictatoriales de la taquilla.

 

La habitación 125 se convirtió en una especia de portal dimensional desde el cuál se accedía a un reflexivo Joss Whedon , física y mentalmente agotado tras dirigir Vengadores: La era de Ultrón; a un entregado Chris Evans, que bromeaba sobre la virginidad del Capitán América; o a un profundo Benedict Cumberbatch, el mismo Doctor Strange que en Vengadores: Infinity War entregaba la Gema del Tiempo al megalómano Thanos con la idea de salvar el universo. Pero al acabar la película, la mitad del universo desaparecía y los espectadores salían noqueados de los cines. Un año después, tras recaudar 2.048 millones de dólares -1826 millones de euros- en todo el mundo, llega hoy a las pantallas Vengadores: Endgame, su continuación. Spiderman o Black Panther están muertos y los supervivientes tendrán que vengar su caída, poniendo fin así a un ciclo de 11 años y 22 películas.

 

«Pensamos muchos en Thanos como protagonista de Infinity War. En ese filme tiene lugar un arco muy completo. Thanos logra lo que se propuso hacer y acaba profundamente satisfecho, listo para dejar su espada. Se ha sacrificado por lo que cree. Considera el universo se ha salvado con lo que hizo», explica a EL MUNDO Anthony Russo, director de ambas películas junto a su hermano Joe. Presentan un evidente jet lag, fruto de haber cruzado un oceáno y no dormir para ver el partido de Champions entre Tottenham y Manchester City. Aun así, se reactivan cuando hablan de un villano considerado ya historia del cine. «Thanos ha vivido su cruzada con una dedicación monástica. Ha estado dispuesto a morir por ello y tras vencer se retira, rechazando cualquier tipo de materialismo», dice Joe.

 

«Monásticos» también han sido los últimos años de estos dos hermanos, rondando a la vez Infinity War y Endgame en sesiones maratonianas de siete de la mañana a siete de la tarde, a las que le seguían los trabajos de edición hasta la medianoche. Todo envuelto en el mayor de los secretismos desde que recibieron los guiones de ambas producciones, obra de Christopher Markus y Stephen McFeely. «Hacemos películas para compartirlas con la gente, por eso el hecho de que durante años no pudiéramos comentar lo que estábamos haciendo fue muy complicado. Te obliga a esforzarte cada día, en cada conversación. Mides todo lo que dices, te autocensuras», manifiesta Joe Russo.

 

La contención de todo el personal de Marvel Studios y las limitaciones a las que someten a la prensa durante la promoción para evitar spoilers contrasta con el tsunami que desborda las redes sociales tras el estreno de sus películas, convertidas ya en un evento generacional. Sus escenas más importantes nutren miles de memes y sus frases más impactantes acaban convertidas en muletillas.

 

«Me han dicho lo de '¡Traedme a Thanos!' unas pocas veces, sí», bromea Chris Hermsworth, intérprete de Thor, sobre la frase que su personaje pronuncia en uno de los momentos culmen de Infinity War. «Me lo gritaron especialmente en la India, donde rodé otra película hace un par de meses. Creo que lo hacían porque creen que que tenía que haber decapitado a Thanos y se sienten muy decepcionados conmigo. ¡Lo siento India!», lamenta entre carcajadas. Convertido en uno de los actores más prometedores de Hollywood, el musculoso australiano se muestra orgulloso del crecimiento vivido por un personaje que le ha acompañado durante una década y le ha dado la fama. «Ha sido algo creativo, desafiante y brutalmente divertido», confiesa. «He crecido como persona con esta experiencia. Ha sido como el instituto: he forjado grandes amistades y he aprendido de toda la gente que ha pasado por el rodaje: los directores, los guionistas, los técnicos, el increíble elenco... Sus consejos han sido como lecciones para mí».

 

En el mismo sentido se manifiesta Scarlett Johansson. Actriz consagrada antes de aceptar el rol de la Viuda Negra, se siente satisfecha por haber podido modelar a la heroína durante siete películas. «Ser capaz de dar forma a este personaje durante una década ha sido una oportunidad rara, con pocos precedentes. Hubo películas en las que sabía más sobre ella que el director. Incluso fui capaz de guiar a los guionistas por caminos que consideraba interesantes. Ella ha tenido mucho drama en su pasado, no ha sido un miembro activo de su propia vida. Ha tomado pocas decisiones por sí misma y eso cambia ahora, completando un viaje muy interesante», sostiene.

 

A su lado, Paul Rudd, Ant-Man en el cine, la observa admirado, incapaz de interrumpirla. De hecho, es ella la que le pregunta qué ha aportado el superhéroe a su vida. «He aprendido mucho sobre hormigas. En realidad, aprendí un montón sobre todos los tipos de hormigas que hay y lo que hacen», expresa Paul en un tono muy serio, el mismo con el que presume de haberse llevado a su casa los distintos trajes que ha lucido su personaje, mientras que Scarlett sólo ha podido hacerse con «unos pocos».

 

Chris Hermsworth, en cambio, prefiere las armas. Por eso en la mansión australiana en la que vive con la actriz española Elsa Pataky guarda una copia de su martillo Mjolnir y su hacha Stormbraker. No por nada, sus hijos India Rose, Tristan y Sasha creen que su padre es realmente un superhéroe. «Pero están empezando a darse cuenta de que no puedo volar. Voy a tratar de mantener su fantasía viva, pero es complicado», se lamenta.

 

Precisamente el humor ha sido otro de los sustentos del imperio de Marvel, aunque en Endgame manda el drama, la épica y las despedidas. La de los actores que acaban contrato y la de Stan Lee, cocreador del Universo Marvel, quien falleció el pasado noviembre tras rodar su último cameo. «Cuando aparecía en el set todo se detenía, era como ver a la realeza caminando», recuerda el intérprete australiano. «Colecciono cómics desde pequeño», revela Joe. «Su voz era pavloviana: al escucharle volvía a mi juventud. He dirigido a muchas estrellas de cine, pero sólo me he sentido como un niño cuando veía entrar en escena a una persona: Stan Lee».

Las cifras de un imperio de viñetas y cine

11 años

 

El 30 de abril de 2008 se estrenaba en España 'Iron Man', la película con la que Marvel Studios debutaba como productora.

22 Películas

 

El estudio presidido por Kevin Feige -y adquirido por Disney en 2009- ha desarrollado tres fases del llamado Universo Cinematográfico Marvel.

19.000 millones

 

Son los recaudados por Marvel Studios antes del estreno de 'Vengadores: Endgame'.

3 Oscars

 

Es el número de estatuillas de 'Black Panther', la primera película de superhéroes nominada como Mejor Película.

1412 pantallas

 

Son las que ocupará 'Vengadores: Endgame' en los 416 cines que la proyectarán en España, lo que supone un 40% del total de pantallas del país.

620 Millones

 

Recaudó 'Vengadores: Infinity War' en su primer fin de semana, el mejor estreno de la historia.