La Academia que cuida y promueve en Israel el uso del castellano antiguo de los sefardíes espera que sus pares de España yAmérica la incluyan en su asociación

 

LaAsociación de Academias de la Lengua Española estudia desde el mes pasado una candidatura a entrar en su club diferente a todo lo que hasta ahora conocían. La Academia del Judeoespañol, tutora del conjunto de variaciones del castellano antiguo que han hablado las comunidades sefardís durante 500 años (escrito con caracteres hebreos y enriquecido con vocabulario hebreo, griego, turco, árabe, italiano y búlgaro) cuenta ya con la aprobación del Estado de Israel. Ahora, sus colegas de España y América deben considerar su ingreso.

 

¿Por qué diferente?: para empezar, porque no es lo mismo el ladino y la haquetía que el español de 2019. También por su misión: «Yo no creo que estemos aquí para normalizar el judeoespañol. Si el conocimiento de los hablantes de la lengua es incompleto, nuestra prioridad debe ser otra», explica Shmuel Refael, profesor en la Universidad de Ban-Ilan.

 

Algunos datos: Refael dice que 150.000 israelís tienen «algún vínculo» con el judeoespañol. ¿Qué significa «algún vínculo»? Una memoria oral de la tradición sefardí. Conocen canciones, refranes, cántigas, algún cuento... «¿Pero sabe cuántos profesores hay que enseñen judeoespañol? Entre cinco y 10».

 

El problema es que el judeoespañol se dice (se dice más que se habla) pero no se escribe. Sus hablantes perdieron la relación con los textos y por ahí se empezó a morir el idioma. «¿Qué cosas podemos hacer? Presentar a la comunidad sefardí la herencia de su literatura escrita; darle mecanismos de enseñanza, también textuales. Ayudarle a escuchar su lengua».

 

El propósito no es conseguir que millones de israelís hablen español antiguo. El objetivo, más bien, es darle a esa comunidad sefardí una materia para fortalecer «su identidad colectiva, en un momento en el que existe una nostalgia muy fuerte por la Casa Sefarad. Israel nos hizo a todos israelís antes que sefardís. Pero ahora, mucha gente quiere entender mejor su pasado», explica Refael.

 

Más información: el judeoespañol tiene dos diccionarios al hebreo, pero le falta un diccionario histórico que explique su evolución. ¿Contempla la Academia redactar ese diccionario histórico? «Sería estupendo pero hace falta dinero e investigadores muy cualificados». Además, la literatura judeoespañola está disponible en español gracias al trabajo editorial del CSIC.

 

Y Refael, ¿qué relación personal ha tenido con el judeoespañol? "Era una de las lenguas que hablaba con mis padres, igual que el hebreo y el griego. La usábamos para todo, no tenía una función especial".