A un año de que la OMS declarara a los diversos brotes de Covid-19 como una pandemia, repasamos algunas medidas populares que no son útiles para evitar contagios.

 

La pandemia de coronavirus no llegó sola. Con ella, decenas de comportamientos casi rituales transformaron el día a día, todo con el objetivo de evitar contagios, pero… ¿qué tanto funcionan algunas de las medidas contra Covid-19 más populares?

 

Tapetes sanitizantes

 

Junto con la expansión del virus, llegaron los tapetes húmedos y las alfombras sanitizantes, una aduana forzosa para acceder a millones de hogares y comercios. Los hay de diversos tamaños y materiales, con un trapo húmedo o con agujeros que expulsan una solución de cloro al pisarlos; no obstante, esta acción es tan innecesaria como inefectiva.

 

La evidencia científica demuestra que el SARS-CoV-2 difícilmente se transmite a partir del contacto con superficies, mucho menos se puede adherir a la suela del zapato y flotar hasta la nariz, ojos o boca. En su lugar, evitar llevarse las manos a la cara en el espacio público y lavárselas al llegar a casa, es suficiente para evitar contagios a través de fomites.

 

Dióxido de cloro y otros productos milagro contra Covid-19

 

Los productos milagro han aprovechado la pandemia para acercarse al público con la promesa de ofrecer protección antiviral, métodos efectivos de prevención y hasta tratamientos que eliminan todo rastro de Covid-19 en el organismo en cuestión de minutos.

 

Por supuesto, se trata de alternativas carecen de cualquier rigor científico y en la mayoría de casos, estafas que aprovechan la desinformación y desesperación de la gente para aumentar sus ingresos.

 

El producto milagro estrella de la pandemia es el dióxido de cloro, un gas de color amarillento y rojizo que se usa para blanquear papel y como desinfectante industrial para tratar el agua; sin embargo, no tiene ninguna propiedad comprobada para combatir el Covid-19 o evitar una infección, sino todo lo contrario.

 

A raíz de su popularidad –plasmada incluso en productos tan excéntricos como tarjetas sanitizantes–, distintos organismos que evalúan riesgos sanitarios explicaron el peligro de consumir esta sustancia tóxica para el organismo: “Ambas sustancias químicas son altamente reactivas y al ser ingeridas pueden provocar irritación de la boca, el esófago y el estómago, se pueden presentar náuseas, vómito y diarrea, además de trastornos cardiovasculares y renales”, explica COFEPRIS.

 

Otro caso de productos milagro es el llamado Biotiquín, un “antioxidante” que según sus creadores, tiene propiedades que ayudan a tratar el COVID-19 en cuestión de minutos. Comercializado bajo el nombre de Hydrotene, este producto milagro es promocionado por el presentador de pseudociencias Jaime Maussan, a pesar de que no existe registro sanitario ni estudios científicos que avalen el uso de este producto milagro.

 

Desinfección de artículos

 

Desinfectar religiosamente cada artículo que proviene del exterior es uno de los hábitos que estrenamos en 2020. Ya sea una caja de leche o un recipiente de comida, la idea de que el plástico, cartón o cualquier otro material que entra a casa puede estar impregnado de Covid-19 se mantiene vigente.

 

Y aunque al inicio de la pandemia un único estudio sugirió que las superficies contaminadas podían provocar infecciones, la abrumadora mayoría de evidencias al cabo de un año de convivir con el virus, demuestran que más que una acción preventiva, la desinfección de superficies es una pérdida de tiempo y recursos.

 

Por supuesto, aunque no se puede considerar imposible la transmisión a partir de superficies contaminadas, los expertos recomiendan cada vez más, prestar especial atención al lavado de manos, la ventilación en espacios cerrados y el uso de cubrebocas, en vez de preocuparse por desinfectar superficies.

 

Estas conclusiones se desprenden de la evidencia científica actual, que describe una realidad cambiante conforme más conocemos sobre el virus, su forma de transmisión y alcances.

 

Y aunque algunas de estas medidas resultan inocuas (como el uso de tapetes sanitizantes o la desinfección de artículos personales como el teléfono celular o las llaves de vez en cuando), la recomendación de expertos en salud pretende enfocar la atención en una realidad incontestable: que el virus se contagia a través de gotículas y aerosoles respiratorios, y reducir conductas que puedan dañar la salud mental.