STATUS QUO

"La grandeza de una nación y su progreso moral  puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados." 

Gandhi

Cada vez es más común la proliferación de “Sex Shops” o tiendas especializadas en productos relacionados con el sexo y que no están del todo reguladas por leyes locales y federales. Estas tiendas no son exclusivas de las grandes urbes mexicanas, también se instalan en municipios semiurbanos de todo el país, incluyendo municipios tlaxcaltecas donde este tipo de tiendas son parte de “la cotidianidad”. Habría que preguntarse si de alguna u otra forma la proliferación de estas tiendas contribuye al incremento relativo de la promiscuidad sexual, entendida esta por definición como una conducta o comportamiento de las personas que cambian con frecuencia de pareja sexual buscando únicamente el placer. Incluso, también cabría la pregunta, cuestionamiento o relación de los Sex Shops con el aumento de embarazos adolescentes o al inicio de una vida sexual a edad más temprana, pues con seguridad gran parte del mercado consumidor de “productos sexuales” está conformado por jóvenes, hombres y mujeres.

No es suficiente reconocer que los problemas de drogadicción y alcoholismo en féminas adolescentes se han incrementado de forma alarmante y ya representan un reto de salud pública para México y sus entidades federativas. Los desafíos, riesgos y problemas deben prevenirse para no recurrir posteriormente a medidas correctivas: “parchando o tapando” las secuelas generadas por este mal. La falta de políticas públicas preventivas ha desembocado, incluso en un aumento inusitado de embarazos adolescentes. Las pláticas sobre prevención de drogadicción en instituciones educativas deben ser reorientadas, pues ya no resultan atractivas y la información con que el sector salud pretende orientar a las y los adolescentes ya la conocen pero no la asumen. Se trata pues de un problema de concientización por parte de las y los jóvenes.

Si claro, la vieja y tradicional estrategia de distraer al pueblo de México con cortinas de humo de problemas ajenos sigue siendo efectiva. Los mozalbetes pro imperialistas yanquis como Luís Videgaray y Vicente Fox, representan una clara muestra de que la Organización de Estados Americanos (OEA), está al servicio de los Estados Unidos (EU) y juntos pretenden apadrinar el derrocamiento de Nicolás Maduro, el “dictador de la revolución bolivariana en Venezuela”. Baya ironía si tomamos en cuenta que estos dos sujetos se interesan más por la paz venezolana que por la mexicana que se encuentra sumergida en una franca debacle. Se desgarran las vestiduras por el bienestar de los venezolanos, cuando los semáforos de alto impacto demuestran la aterradora situación que viven varias entidades federativas de México.

Las grandes fortunas materiales y financieras son amasadas y heredadas a las nuevas generaciones de gobernadores, especuladores, empresarios, funcionarios públicos corruptos, integrantes de la élite clerical, entre otros. Gracias a esta capitalización política del poder económico la pobreza y el hambre ensanchan su dominio en todo el territorio mexicano. El ritmo de crecimiento de estas es ininterrumpido, por la sencilla razón de que en México no se administra, y mucho menos se reproduce la riqueza social, lejos de ello se vive de esta, se utiliza como trampolín para tener acceso a privilegios muy específicos o beneficios que tienen a la perpetuidad en el poder, directa o indirectamente.

El espía número uno del mundo entero se sorprende e inquieta porque los “jóvenes países tercermundistas”, también practican esta enfermiza afición. “Enterarse de lo ajeno les excita tanto que su actividad de espionaje parece más un acto voyerista por informarse ilegalmente de las intimidades de los demás, y no hurgar con criterios y “líneas de investigación” serias. El espionaje en México no es nada nuevo. Todos los gobiernos por táctica y estrategia política lo hacen, sobre todo contra sus enemigos políticos o países vecinos en alianza con estos. El espionaje es parte de la corrupción: El espionaje cual lubricante resulta determinante para mantener aceitada la maquinaria de la burocracia federal respectiva,  si no es así, entonces se oxida.

                                                                              

                                         

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