Hubo voces dulces y de protesta, puños en alto y baile de danzón, cabelleras con rastas que se movieron al ritmo del reggae y melancolía en las letras de las canciones. En la jornada del domingo en el Vive Latino 2017 triunfó la diversidad de propuestas musicales y con ellas sus fanáticos que sumaron más de 160 mil personas en los dos días que duró el festival en el Foro Sol de la Ciudad de México.

 

 

Vive Latino, la diversidad musical | La Crónica de HoyUno de los números más celebrados fue el de la banda española Hombres G, con su legendario rock pop que cautivó con un repertorio que recorrió sus mayores éxitos: “Encantados de estar aquí esta noche en el Vive Latino, no cabe duda que México es nuestra segunda casa, nos la vamos a pasar de puta madre”, gritó eufórico el vocalista David Summers después de cantar “Voy a pasármela bien”, a la que siguió la vibrante canción de “El ataque de las chicas cocodrilo”.

 

Figuraban las personas mayores, en medio de la oleada de jóvenes que unieron su voz tratando de imitar el suave acento español del vocalista con temas como “Si yo no te tengo a ti”, que fue la primera gran coreada de la noche y que marcó el tono entre nostalgia y euforia. Los españoles atenuaron el ritmo y pasaron a momentos más románticos con “Un par de palabras” y “Lo noto”.

 

Sin embargo, Summer lanzó unas palabras que se movieron en el escenario principal como hechizo: “Esta es una canción preciosa que quiero dedicar a todas las chilangas”, dijo mientras sonaba la tonada del bajo que auguraba el inicio de “Te quiero”. De ahí pasaron a la euforia y baile con “Suéltate el pelo”, la canción para borrachos de “Visita nuestro bar” y la locura desatada con “Martha tiene un marcapasos”.

 

Se fueron por un momento del escenario pero volvieron desgarradores y los agudos del piano soltaron notas de “Temblando” y finalmente “Venecia” acabó con la catarsis de una de las bandas de rock más populares de la lengua española.

 

Y es que este Vive también abrió oportunidad de escuchar propuestas que hace algunos años eran impensables. La Única e Internacional Sonora Santanera hizo bailar a los tipos más rudos en apariencia y se pudo ver a chicos con pelos de punta bailar “Perfume de gardenias”, o “Luces de Nueva York”… incluso “El orangután” y hasta se dieron el lujo de acompañar en el coro a Paquita la del Barrio con “Rata de dos patas”, quien fue su invitada especial.

 

 Pero en esta edición el rock mexicano también lució y lo hizo de la mano de uno de los exponentes más populares que fue Liran’Roll, orgulloso representante de la música denominada urbana del rock. No decepcionó, y sacó del underground de la ciudad historias que conectaron con la multitud. En el escenario Vive Latino interpretaron sus temas con la calidad que no le pide nada a las bandas internacionales y el público reaccionó estupendamente a sus canciones y coreó “María”, “30 días en soledad”, “No puedo más” y “El perdedor”, solo por mencionar algunas.

 

Hubo diversidad en edades. Había niños jugando a ser rockeros en El Parque, que fue una zona exclusiva para ellos, mientras que otros estaban con sus papás escuchando a Mexican Dubwiser, propuestas de punk como Los Cavernarios.

 

Con el sol ya cayendo sobre el escenario principal, Enanitos Verdes hizo su  aparición sobre el templete principal del Festival Vive Latino, donde minutos antes de salir ya eran coreados por los más de 70 mil asistentes. Los argentinos quienes ya son clientes frecuentes de la capital mexicana agradecieron el gesto y brindaron una presentación digna de recordar a sus fans, “La muralla verde”, “Amores lejanos”,  “Guitarras blancas”, “Tu cárcel” y “Lamento boliviano” fueron algunos de los temas que interpretaron Marciano y compañía.

 

Mientras las canciones del famoso rock en tu idioma se cantaban a todo pulmón, en el lado opuesto Brujería hacía su aparición presentando su nuevo disco Pocho Aztlán, el trash y deathgrind de los originarios de Los Ángeles puso a bailar a los casi ocho mil asistentes que se dieron cita para escuchar “Brujerizmo”, “El desmadre” y “Colas de rata”, Juan Brujo saludó con un rotundo “Qué paso Vive Latino”.

 

Como cada año, el olor a hierba se filtró entre el público, pero sobre todo cuando tocaron bandas de reggae como Dread Mar i o Antidoping, incluso con otras bandas de rock como los argentinos de Ataque 77 y Javier Corcobado. Desde luego también hubo tiempo de ponerse cursi y doloroso y salió al escenario Mon Laferte, y fue ovacionada.

 

La escena latina se unió para mostrar que su fuerza radica en la diversidad de propuestas musicales y en la capacidad de unir a públicos tan diversos que son capaces de cantar en una misma tarde canciones de rock, pop y cumbia, sin perder los estribos.


 

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