“La clase alta y baja en México, no tienen casi nada en común, todo es diferente, pero nadie se pierde de comer unos tacos, un elemento muy democratizador, una práctica tan común y tan corriente como para que en ese acto dos jóvenes perdieran la vida”: María de Alva.

 

El escribir sobre el clasismo en México refleja la realidad que vive la sociedad. Escribir “Lo que guarda el río”, revela la situación que Monterrey presentó contra la guerra del narcotráfico durante el 2010 -2012, balaceras constantes en la ciudad y el vivir con miedo porque no saber qué iba a pasar. “Recuerdo tener esa sensación de como tenía que explicar a mi hija cómo actuar ante una balacera”, comentó durante la conferencia María de Alva en el marco de la 5ta Feria del Libro “Los libros también construyen”.

 

 

Esta historia fue más que escribir de la situación que vive el país, para ella fue hablar sobre una perspectiva de las clases que distinguen a nuestro país, “no me interesaba escribir una novela donde fueran narcos o policía, si no de gente común y corriente, de lo que estaba pasando”, explicó.

 

Parte de su obra refleja que ante esas circunstancias el clasismo desaparece por un momento, existe una participación ciudadana ante actos de solidaridad como lo que ocurrió durante esos años o de lo que a penas paso, sobre los sismos. Pero cuando pasa el tiempo, parece que la gente se olvida.

 

“Monterrey es delimitado por un río, Santa Catarina, porque la avenida principal separa clases sociales, era importante hablar de él en mi libro, de cómo la gente ante una tragedia se une, pero lo malo, es que cuando pasa la crisis se vuelven a separar”, expresó Alva.

 

“Pobreza y mala educación”

 

Durante la charla, se le cuestionó sobre la situación que atraviesa México en cuanto a la participación ciudadana, “no hay participación, porque no tenemos educación de calidad, y no la tenemos porque el gobierno tampoco la provee”, señaló.

 

Para finalizar la escritora refirió a su participación dentro de la Feria del Libro y sobre su título de este año “Los libros también construyen”, mencionando que, si bien los libros construyen conciencias, “para que haya un cambio primero hay que darnos cuenta de los problemas que hay, son formas de vivir las vidas que no podemos vivir, a través de los libros sabemos y conocemos lo que otras personas viven”, finalizó.


                                                

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