Aunque a muchos aficionados no les agrade y a la mayoría de los medios de comunicación tampoco, habrá que reconocer que 20 años después, Juan Carlos Osorio le ha devuelto al Tri el privilegio de ganar el Hexagonal Final de la Concacaf, algo que había sucedido por última vez en la eliminatoria rumbo a Francia 98.

 

 

 

La única similitud que parece, en un principio, que tienen las selecciones dirigidas por Osorio y por Bora, es que ambos equipos juegan muy feo. Pero por supuesto que eso pasa a segundo término cuando el objetivo primario que es calificar, se ha logrado y con altas notas.

 

En la eliminatoria rumbo a Francia, México calificó invicto, justo como ahora Osorio mantiene a su escuadra, sólo que aquella selección de la eliminatoria de 1997 lo hizo con sólo cuatro victorias y seis empates, números que parece van a ser invertidos en este Hexagonal o que podrían terminar siendo al menos cinco y cinco, porque a pesar de los apuros que tiene Honduras para tratar de lograr su boleto por encima de Estados Unidos, dudo bastante que vayan a derrotar al equipo mexicano, cuya incertidumbre se apagó en los últimos momentos del duelo ante Trinidad el viernes pasado.

 

Porque hasta la broma surgió, con la foto de la famosa Frida, señalando que si tendría que rescatar a los que estaban en la cancha naufragando y a punto del ridículo, antes de que los trinitarios se entregarán por sus propios errores y la brillantez del Chucky Lozano y la puntería de apache de Héctor Herrera y su tremendo golazo que selló el marcador.

 

LA HISTORIA DICE... Como dijera mi querido doctor Miguel Mejía Barón, la historia dice que Bora ganó el Hexagonal, y después de eso, Manolo Lapuente llevó al equipo al Mundial para tener una extraordinaria actuación, pues si bien es cierto que Mejía Barón llegó a los octavos de final ante Bulgaria, ese Mundial de Estados Unidos se jugó como en casa, con cientos de miles de mexicanos apoyando al Tri, en cambio, la expedición de Lapuente a Europa, llevó a la Selección Mexicana a una segunda ronda por vez primera en la historia en Europa, y brindando dos extraordinarios partidos, particularmente ante Holanda y Alemania, dos de las más grandes potencias mundiales.

 

Bora tuvo a su cargo y a su disposición a una generación que le permitió hacer dos selecciones competitivas, algo que ahora Osorio no podría decir. Los equipos formados por Bora tuvieron una sobresaliente actuación en la eliminatoria y en la Copa América de Bolivia, donde sólo aquella cuchillada trapera del árbitro Epifanio Núñez le arrebató a su escuadra el derecho de ir a la final en vez de Bolivia que se vio favorecida por la parcialidad del silbante.

 

México no volvió a ganar una eliminatoria a pesar de que Lavolpe estuvo muy cerca de lograrlo de cara a Alemania 2006, pero aquel Hexagonal incluyó la segunda derrota de las cuatro consecutivas que se sufrieron por idéntico marcador en Columbus.

 

El surgimiento de Costa Rica como rival de cuidado, por encima de los tradicionales Honduras y El Salvador, y la consolidación del proyecto de futbol de Estados Unidos, que no ha dejado de calificar desde Italia 90, han sido factores de peso, que han contribuido a la par de terribles decisiones en el manejo del equipo nacional, para que las eliminatorias hacia Corea-Japón 2002, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014 fueran una pesadilla auténtica, que se vio más cerca de materializarse que nunca hace cuatro años, cuando un gol de último momento de Estados Unidos antes Panamá le permitió a México ir al repechaje ante Nueva Zelanda, poniendo en tela de duda más que nunca la supuesta superioridad del Tri en la zona.

 

AUNQUE NO NOS CUADRE... Osorio no cayó de pie en el ánimo de los aficionados. Ni de la prensa. Su retórico estilo, su tan criticado sistema de rotaciones, que ha quedado comprobado de forma fehaciente que no funciona, provocaron una animadversión nunca antes vista en la historia de la Selección Mexicana.

 

Animadversión, generada además, por su incomprensible forma de minimizar sus equivocaciones y de justificar en particular la peor derrota en la historia del equipo mexicano, ese 7-0 ante Chile en la Copa América Centenario que va a quedar tatuada en la frente del Tri.

 

Pero a la par de sus equivocaciones, Osorio ha tenido la fortuna de contar con jugadores de gran calidad, que la mayoría de las veces han resuelto su evidente incapacidad de reacción.

 

Desde Márquez quien fue el héroe que acabó en el último momento con la maldición de Columbus, pasando por Guardado, Moreno, Herrera, Corona, muchas veces Ochoa, Chicharito, Vela, y los que me falten, tal vez los jugadores de calidad excepcional sean menos ahora que en otro momento, pero no se puede dejar de lado que fue su persistencia y amor propio lo que evitó en su momento, que hubiera otro cataclismo en el equipo mexicano.

 

Independientemente de lo que suceda mañana ante Honduras, Osorio que para bien o para mal rompió con casi ancestrales maldiciones que se habían abatido sobre el Tri respecto a sus rivalidades con Estados Unidos, Honduras, El Salvador y Canadá habrá dejado una importante huella en la historia del futbol nacional nos guste o no. Porque al final de cuentas, la historia la cuentan los vencedores, y hasta hoy, Osorio ha salido avante en su misión más importante que era alcanzar un lugar de manera directa en Rusia 2018.


 

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