"En cuanto a la lectura, sería justo señalar que los bajos salarios y el costo de los libros impiden que aquellos a quienes les gusta la lectura, puedan disfrutar de ella. Por lo que, es necesario fortalecer el sistema de bibliotecas públicas a fin de hacer accesibles estas obras a todo aquel que desee leer”, comentó ayer Micaela Alicia Chávez Villa (México, 1954), quien ayer recibió el Homenaje al Bibliotecario Feria Internacional del Libro (FIL) 2017 por su labor al frente de la Biblioteca Daniel Cosío Villegas de El Colegio de México.

 

 “Quienes dicen que las bibliotecas son obsoletas, no saben de su importancia” | La Crónica de Hoy

 

La también especialista en estudios latinoamericanos, recordó el caso de un taxista que le decía que a su niña le gustaba mucho leer, entonces él iba al mercado donde compraba libros usados para ella, pero se lamentaba de que su hija los leía demasiado rápido y no podía comprarle más.

 

“En la Ciudad de México y en las zonas afectadas por los recientes desastres naturales, los funcionarios y los distintos medios hablan de la reconstrucción de la ciudad. Me parece que es una buena oportunidad de construir bibliotecas que se integren a las escuelas o a la vida social de una comunidad; pues no puede concebirse un sistema educativo o el desarrollo social, sin una biblioteca al lado”, comentó Chávez Villa.

 

Sobre las bibliotecas académicas, dijo, no se debe reducir el presupuesto destinado a la adquisición de libros. “La adquisición sería una medida inicial para asegurar que los programas de estudio cuenten con bibliografías actualizadas, y que existan suficientes ejemplares para todos los alumnos que los necesitan”

 

En este sentido, agregó, la colaboración de las editoriales es fundamental. “Proyectos como recursos educativos abiertos, que ya funcionan en otros países, son una excelente opción para atender las necesidades de los programas de enseñanza, a través de acciones cooperativas”

 

Sobre el reconocimiento de la FIL, Chávez Villa expresó que es un reconocimiento a su trayectoria y labor realizada en la Biblioteca Daniel Cosío Villegas de El Colegio Nacional, de la cual es Directora desde 1984, “gracias a la confianza de sus presidentes: Andrés Lira, Javier Garciadiego y Silvia Giorguli, quienes han apoyado las ideas y proyectos que han mantenido el liderazgo de la biblioteca”.

 

CONTRA EL PLAGIO. La investigadora también reflexionó sobre la tarea de los bibliotecarios y la función de las bibliotecas, ya que muchas veces, dijo, se piensan como personas y espacios que te proporcionan un enchufe para la computadora y la clave de WiFi.

 

“Cuando escucho declaraciones sobre si las bibliotecas son obsoletas porque todo está en internet, o que los mexicanos leen poco, o que el libro va a desaparecer en su forma impresa, o peor aún, que el usuario sólo necesita un enchufe donde conectar su computadora y la clave de WiFi; no puedo más que lamentar lo lejos que se está de saber qué es lo que realmente hace una biblioteca y el porqué de su importancia”.

 

El reto que los bibliotecarios enfrentamos día a día es enorme, precisó, “por lo cual, resultan poco alentadores los señalamientos que se hacen sobre su posible desaparición o la poca importancia que tienen hoy en día, o que alguien pregunte qué hacemos”.

 

Para Chávez Villa las bibliotecas son el corazón y la principal herramienta de toda institución que forma a profesionales y futuros investigadores, pues son parte de una conversación de saberes que da pie a nuevos conocimientos.

 

“Es importante resaltar que la Biblioteca (de El Colegio de México) siempre se ha preocupado porque se respeten los derechos de autor y la propiedad intelectual. Sin embargo, ante la facilidad del acceso y copia de información, se ha hecho indispensable que la biblioteca promueva, entre profesores, investigadores y estudiantes, elevar el grado de originalidad de sus resultados académicos y, por esa razón, la adopción de herramientas para evitar el plagio académico”, indicó.

 

Por último, señalo que la diversidad de plataformas para la venta de libro electrónico, obliga a los editores a hacer esfuerzos por adoptar su producto a los requisitos que cada una solicita para su distribución, lo cual genera un encarecimiento del libro.

 

“Los modelos de negocios desarrollados por los distintos distribuidores, dificultan la adquisición por parte de las bibliotecas, y cuando pensamos que a través de la suscripción solo tenemos acceso a los libros mientras la paguemos y si nos retiran el presupuesto y no decidimos renovarla, resulta una inversión poco fructífera”, opinó.


                                                                              

                                         

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