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Excavaciones de arqueólogos estadunidenses refieren además que los pobladores del sitio, ubicado en Nextlalpan, Estado de México, también emplearon chinampas

 

 

Restos óseos de niños que fueron enterrados debajo de los pisos de casas, cenizas y objetos quemados que posiblemente indican la celebración del Fuego Nuevo, la presencia de chinampas en más de mil 500 hectáreas y miles de fragmentos de cerámica, son parte de los vestigios que existen en el poblado de Xaltocan, ubicado en el municipio de Nextlalpan, Estado de México, y en donde actualmente arqueólogos de Colgate University y University of Texas realizan excavaciones.

 

Este sitio que en tiempos prehispánicos recibió tributo de 24 ciudades y que fue mencionado por Alva Cortés Ixtlilxóchitl como el señorío otomí, resultó interesante para Kristin De Lucia, arqueóloga de Colgate University, por tener mil años de historia. 

 

“Xaltocan es interesante porque tuvo una rica historia: fue un centro regional independiente, fue conquistado por Cuautitlán, se incorporó al imperio mexica y luego fue conquistado por Hernán Cortés. Además, aún hay población que vive ahí, lo cual significa que tiene mil años de historia. Es el lugar perfecto para aprender las diferentes maneras en que la gente enfrenta el triunfo y la adversidad”, señala De Lucia.

 

Xaltocan fue una isla del Lago Xaltocan, que se localizaba en la parte norte de la Cuenca de México. La isla estaba a unos 5 o 6 metros sobre el lago y tenía una forma oval. De acuerdo con la arqueóloga estadunidense, la isla fue artificialmente construida por los primeros habitantes de Xaltocan que probablemente fue un pequeño grupo que se asentó ahí por los años 900 al 1200 a.C., después la población aumentó a 4 mil 200 personas y en su momento de auge, vivieron alrededor de 5 mil habitantes.

 

“En 2003 me ofrecieron la oportunidad de trabajar con la arqueóloga Elizabeth Brumfiel (1945-2012), quien trabajó Xaltocan desde 1980. Acepté porque siempre admiré su investigación y estaba emocionada de tener la oportunidad de trabajar en México. Brumfiel iba a excavar entierros y en ese momento yo era una estudiante de licenciatura en bioarqueología, así que ayudé en la excavación y análisis de restos humanos”, narra la especialista.

 

Actualmente, añade, junto con Enrique Rodríguez-Alegría, arqueólogo de la Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos, realizan excavaciones en el patio de la iglesia San Miguel Xaltocan, ubicada en el centro del poblado, para comprender los espacios y formas rituales del sitio. Hasta el momento, en ese espacio han identificado, al menos, cuatro entierros humanos y están a la espera de determinar su antigüedad.

 

“El año pasado comenzamos el Proyecto Arqueológico Espacios rituales comunitarios en Xaltocan desde el período posclásico hasta el colonial. El objetivo es comprender las prácticas rituales a través del tiempo, específicamente bajo los imperios mexica y español. Nos centramos en el estudio del patio de la iglesia del siglo XVI de Xaltocan porque queremos determinar si la iglesia fue siempre un espacio ritual, es decir, si hubo una pirámide debajo o si sólo se convirtió en un espacio ritual después de la construcción de la iglesia”.

 

Además, añade, “estamos estudiando los rituales familiares durante los periodos mexica y temprano colonial, porque ya sabemos mucho acerca de los rituales familiares en años anteriores”, esto —explica— porque han hallado varios restos óseos de bebés y niños depositados bajo los pisos de las casas prehispánicas.

 

—¿Cuántos entierros de bebés han hallado?

 

—Niños y jóvenes niños por debajo de los 4 años de edad que fueron enterrados debajo de los pisos de las casas, por ejemplo, en la Estructura 1 hubo ocho entierros de niños y un entierro con dos perros. Pero los entierros que denominamos 4 y 5 fueron muy interesantes.

 

En el entierro 4, comenta Kristin De Lucia, había un niño de entre 12 y 18 meses de edad con lesiones típicas del escorbuto o deficiencia de vitamina C que se manifiesta entre los 8 y 10 meses de edad. Ese entierro tenía asociadas tres vasijas, dos ollas miniatura y una punta de proyectil de obsidiana.

 

El otro entierro fue de un niño de entre 6 y 9 meses de edad y es el segundo entierro más joven que han recuperado hasta el momento. El cráneo del bebé presentó picaduras ocasionadas por una severa osteoporosis, producto de anemia por deficiencia de hierro.

 

Los entierros hallados por Kristin y su equipo de trabajo, proporcionan información sobre la vida y muerte en Xaltocan durante los años 900 al 1200 a.C. “Sabemos que con los individuos más jóvenes no se enterraron ofrendas, en cambio, a todos los niños mayores de 12 meses, sí. Esto sugiere que alrededor del año de edad, los niños alcanzaron una etapa de vida importante y probablemente alcanzaron la individualidad”, indica la arqueóloga.

 

Sobre si en el patio de la iglesia de San Miguel Xaltocan han encontrado entierros, el arqueólogo Enrique Rodríguez-Alegría destaca que sí. “A unos metros de donde estamos excavando, salió una cantidad de restos humanos increíbles, entierros modernos, coloniales, al parecer llevan usando el área de frente de la iglesia por siglos, fueron 13 entierros completos y tenemos muchos mezclados con el relleno”.

 

TRIBUTO Y COMERCIO. Xaltocan fue llamado Rey y señor de la nación otomí por Alva Cortés Ixtlilxóchitl y como la mayoría de las otras ciudades en ese momento, Xaltocan era probablemente multiétnica.

 

Por ejemplo, explica Kristin De Lucia, en la Carta al rey Felipe II, 1566, de Pablo Nazareno, éste declara que aunque Xaltocan era considerada una comunidad otomí, contenía otras culturas: toltecas, chichimecas, huixtocanos, nonohualcanos y texcalpanos; que de acuerdo con las investigaciones de los arqueólogos estadunidenses, hubo múltiples grupos étnicos viviendo en Xaltocan durante 1200-1350 a.C.

 

“Para la primera mitad del siglo XIII, se dijo que Xaltocan había sido la capital de los hablantes otomíes del sur de Hidalgo y del norte del Valle de México. 24 ciudades y pueblos en el norte de la cuenca son mencionadas por haber cultivado campos de tributo para el gobernante de Xaltocan. El códice Vaticano-Ríos, señala que en el periodo anterior al poder de Tepaneca, la cuenca de México estaba dominada por Culhuacán, Tenayocan y Xaltocan”, señala la arqueóloga.

 

De acuerdo a los Anales de Cuautitlán, agrega, hubo un conflicto entre Xaltocan y Cuautitlán alrededor del 1240 a.C. y una guerra por el año 1297. Pero en 1395, después de 100 años de guerra, Xaltocan fue derrotado por Cuautitlán y los trabajos arqueológicos evidencian una disminución en el patrón de vida cuando el pueblo fue gobernado por los mexicas, después de 1435, probablemente debido a las exigencias de la élite por el trabajo del tributo.

 

—¿Quiénes fueron los gobernantes de Xaltocan?

 

—No sabemos mucho sobre los gobernantes porque casi todo lo proveniente de las excavaciones se ha enfocado en las casas de la gente común. Sin embargo, los documentos pueden darnos una pista. Los gobernadores de Xaltocan establecieron lazos matrimoniales con prestigiosos centros, incluidos Tollan,  Tenayuca, Huexotla y Chalco, lo cual sugiere que Xaltocan ocupó una alta posición política durante el postclásico medio.

 

—¿Cuáles eran los oficios más comunes en Xaltocan?  

 

—La agricultura y los habitantes participaron activamente en el intercambio comercial, principalmente para vender recursos obtenidos del lago, incluido pescado, aves acuáticas, sal, larvas de insectos y esferas de carrizo tejidas y recolectadas de la orilla del lago. Los análisis de muestras químicas para los pisos de las casas sugieren que el procesamiento de pescado fue particularmente una actividad importante desde el momento del primer asentamiento en Xaltocan.

 

—¿Con quienes mantenían relaciones comerciales?

 

—Durante el postclásico temprano, importaron cerámica para el sur de la cuenca y comercializaron con importantes centros incluidos Chalco, Cholula, Culhuacán, Cuautitlán. Durante el postclásico medio el comercio disminuyó con el sur y aumentó con el centro de la cuenca de México.

 

FUEGO NUEVO Y CHINAMPAS.  Dos hallazgos importantes en Xaltocan son: la posible celebración del Fuego Nuevo y las evidencias de chinampas. Sobre la celebración, Kristin De Lucia relata que una de las casas más completa que ha excavado, la cual conserva dos edificios (Estructura 1 y Estructura 2), fue ocupada alrededor del 1100 al 1300 a.C y registró vestigios rituales.

 

“Hubo un depósito ritual asociado con la Estructura 1 que contenía muchos fragmentos y vasijas completas, estatuas y figurillas rituales, y mucha ceniza asociada con incendios. Bernardino de Sahagún dijo que durante la Ceremonia del Fuego Nuevo, cada persona, incluidos los hogares ordinarios, tiraban artículos de uso doméstico. El depósito que nosotros encontramos puede ser evidencia de la Ceremonia del Fuego Nuevo o un ritual temprano, el cual era similar a esa ceremonia, en donde los artículos de los hogares fueron intencionalmente destruidos y desechados”.

 

—¿Existieron chinampas en Xaltocan?

  

—Sí, Xaltocan tuvo chinampas en el lago Xaltocan. El doctor Christopher Morehart de Arizona State University ha estudiado el sistema de chinampas en Xaltocan. Él encontró que cuando Xaltocan era un gobierno independiente, sus pobladores construyeron encima de 1500 hectáreas de chinampas y canales. Morehart encontró que la mayoría del cultivo de chinampas tuvo lugar durante el periodo de Xaltocan, política independiente, y el sistema de chinampas parece haber sido en gran parte abandonado después de la derrota ante Cuautitlán.


           

 

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